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domingo, 28 de junio de 2020

La Isla Bonita

Trabajando en el proyecto "Hilos de la Memoria", ha sido inevitable no recordar aquellos días de mi infancia, imaginando aquella isla, que para mi quedaba tan lejana, pero donde yo sentía que estaban mis raíces, mis abuelos, mis tíos y primos, una vida que nunca viví en la realidad pero que la siento tan mía y tan cercana.

Mi madre nació en Mirca, me explicó en su momento que era una pequeña localidad del Municipio de Santa Cruz de La Palma, pero fuera de la ciudad. Supongo que actualmente, hace mucho que no voy, será un barrio mucho más grande, mejor conectado y con todos los servicios. Mi padre era también palmero, de Breña Alta. Mis abuelos también palmeros, excepto mi abuela paterna, que era de Fuerteventura según me contó mi Tío Norberto, hermano de mi padre, hace muchos años.

Mis padres, el día del bautizo de su primer nieto.

Crecer en un hogar de emigrantes canarios 

Mis padres emigraron a Venezuela en los años 50's del Siglo XX, allí nací y crecí entre las historias de mi madre, percibía su añoranza cuando hablaba de su niñez y juventud en su isla bonita. De como aprendió a bordar y a tejer en la escuela, de sus amigas Flora, Antonia y Candida; de como con la guerra tuvo que dejar la escuela en tercer grado para madrugar y llevar las cabras a pastar; de cuando, con 13 años, conoció a mi padre, el único hombre en su vida; de la venta que tenía y que tuvo que dejar para emigrar a Venezuela, y de tantas cosas más. Su emoción también era mucha cuando llegaban cartas de la familia y amigas, usualmente con alguna foto, estampas o postales de las fiestas o la bajada de la virgen. No faltaban las lágrimas, mi madre siempre tenía un pañuelo en el bolsillo, y, si no era por alguna noticia triste, eran de emoción, pero nunca faltaban.

Mi desayuno diario siempre incluía el tazón de leche con gofio, entre los muchos canarios que había en Caracas algunos pusieron un molino, para fabricar el gofio, Gofios La Lucha, quedaba muy cerca, íbamos a comprarlo caminando; en el menú de casa nunca faltaron potajes, pucheros ni papas con mojo. En cada celebración, como las de mis cumpleaños se cantaba y bailaban Isas, con estrofas que me sé de memoria desde niño, como

Palmero sube a la palma
y dile a la palmerita
que se asome a la ventana
que su amor la solicita.

El zurrón del gofio
yo lo traigo aquí,
el que quiera gofio
me lo pide a mi.

Virgen de Candelaria
la más bonita
la mas morena,
la que extiende su manto
desde la cumbre hasta la arena.

Quiero que te pongas la mantilla blanca
Quiero que te pongas la mantilla azul
Quiero que te pongas la recolorada
Quiero que te pongas la que sabes tú

Dices que te vas
Para la Gomera
Dices que te vas
Pero no me llevas.

Llegar a La Palma

Estuve por primera vez en el verano del 76, siendo adolescente, fui a conocer a mi abuelo materno, que ya era muy mayor. Fue emocionante por fin poner cara a todos esos nombres, pisar todos esos lugares, los vecinos me miraban y decían que yo era pocero, mote con el que llamaban a los miembros de mi familia paterna, a los que me parezco mucho físicamente, teniendo muy marcados sus rasgos más característicos.

Con mi madre en el mirador de El Time, La Palma, verano de 1976.


Volví en el 93, también en verano, los dos viajes fueron con mi madre, en el segundo, ya era adulto, recorrí toda la isla, y aprecié mucho mejor toda su belleza y particularidades, así me di cuenta porque se le llama merecidamente la isla bonita.

Además de las de la música canaria, hay otras dos canciones que cada vez que las escucho me recuerdan a La Palma, "La isla bonita", de Madonna, que suena desde el año 86 y "La Macarena" porque la asocio con el viaje del año 1993,  recuerdo que la escuché allí por primera vez, mucho antes de que se convirtiera en el gran éxito mundial que fue años después

La casualidad hace que escribiendo esta entrada del Blog pasan, en La 2, un documental "Turismo Rural en el Mundo", que esta noche incluye a La Palma. Hay varios fotógrafos que hacen una labor asombrosa por divulgar la belleza natural de La Palma uno de ellos es Saúl Santos, aquí les dejo el enlace para que vean uno de sus vídeos https://youtu.be/qj_oKFdSsuE


La Palma en "Hilos de la Memoria"

Aunque el fuerte de nuestro proyecto, mio y de mi compañera Ana del Burgo, es el trabajo con el ganchillo que dejó mi madre, debo decir que en la exposición presentamos obra en pintura, escultura, vidrio, tapices, todo siempre acompañado de historias, por eso de hemos dado a la exposición el subtitulo de 'Recuerdos del Arte'.
Como parte de estos recuerdos, y en especial a lo que se refiere al homenaje a mi madre he pintado este cuadro, acrílico sobre lienzo, de la serie puntadas sin hilo, que se titula "La Isla Bonita".

"La Isla Bonita" acrílico sobre lienzo. Autor: Reinaldo Zamora Pérez.


Exposición "Hilos de la Memoria"


En el plano de la sala está marcada en verde la ubicación de 'Isla Bonita'


Este cuadro, con el resto de obras, se exhibe en la sala de exposiciones de la Casa Cultural Giralt Laporta, en Valdemorillo, Madrid, a donde puede llamar para una visita guiada al número de teléfono 91 897 76 15 o escribiendo a la dirección de correo electrónico cultura@aytovaldemorillo.com.

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Disfrutar del arte y la creación les ayudará a ser más felices,

Saludos, Reinaldo Zamora Pérez

martes, 2 de junio de 2020

Mirando al Mar

Recuerdo a mi madre contándome como era su vida, de niña y joven, en La Palma, no es que a ella le gustara mucho rememorar aquellos días, cada vez que lo hacía se le aguaban los ojos, pero yo le preguntaba, quería imaginar como era aquello, en la aldea de Mirca, y ella me complacía.

Me decía que al ser una isla, aunque viviera en el campo, y de pequeña hiciera labores de labriega o cabrera,  siempre veía el mar, aquel mar que tantos usaron como vía de escape, emigrando, para buscar una vida mejor cuando eran tan malos tiempos, los de la guerra y la posguerra, como ella misma hizo a mediados de la década del los 50's del siglo pasado.

Las islas canarias al ser de origen volcánico tienen, por lo general, poca franja de costa, y los cultivos se hacían en las laderas y hasta en los riscos. Así que yo crecí con aquella imagen en mi cabeza, fantaseando sobre como se veía desde el campo, en medio de huertas, el horizonte, al mar y al cielo.

Al pasar de los años pude viajar y ver aquellos paisajes en persona, un campo con huertas, canteros que decía ella, y desde ahí, mirar al mar. Deseaba reflejar esa imagen en una obra, más para ilustrar la fantasía de mi mente infantil, que la que luego vi en la realidad.

Para hacerlo pensé que qué mejor que con los tejidos de mi madre y así surgió la idea de este cuadro.



Fotografía cortesía de Julio César Mesa Arboleda.


En 'Hilos de la Memoria'

En el plano se ve la ubicación del cuadro en la sala de exposiciones de la Casa de Cultura de Valdemorillo, como parte de 'Hilos de la Memoria'.

El área en verde es donde está ubicado 'Mirando al Mar'



Desarrollo de la idea

Quería hacer el cuadro con las bufandas más coloridas de mi madre, combinándolas para con la composición conseguir ese paisaje donde se viera mar, cielo y tierra. Tenía el marco para hacerlo y me puse a hacer las pruebas combinando las bufandas que tenía disponibles.


Una de las pruebas, solo con bufandas de mi madre.


La parte terrestre la tenía, todas esas franjas de colores de diferentes anchos me parecen los canteros vistos de lejos, plantados con diferentes cultivos y los oscuros como la tierra volcánica canaria.
Para el cielo y el mar no encontraba una bufanda con los azules que me dieran el efecto que deseaba. Así que me fui con el cuadro y la propuesta al Taller 'La Higuera', donde Ana del Burgo.

Le expliqué lo que quería, me enseñó una pieza preciosa de ella, en tonos azules, ideal para completar lo que tenía pensado: allí mismo en la mesa de su taller me puse a unirlo con los imperdibles dorados, con los que ya llevaba montados las otras tres bufandas que representan los canteros.

Es una pieza azul, diferente, mucho más ancha que las bufandas, me dijo que ese tipo de capas cortas se llaman bolero, lo asocié inmediatamente con las canciones del género musical cubano, extendido y popular en toda hispano-américa, porque en la banda sonora de mi infancia y adolescencia hubo muchos boleros, cantaban al desamor y acompañaban a mi madre y a mi madrina casi siempre mientras trabajaban.

Como lo que quería era una vista al mar me vino a la cabeza el título "Mirando al Mar" y la letra de aquel bolero que decía: 'Mirando al mar soñé que estabas junto a mi…' del español Jorge Sepúlveda, también muy popular en su momento. Pueden verlo y escucharlo en este enlace  https://youtu.be/4xFB5zwWiEM

Para darle más personalidad decoramos al conjunto con un gran sol y un pequeño velero.



Al final resultó un cuadro realizado con tres bufandas, tejidas por mi madre, y un bolero, un sol y un velero, tejidos por Ana.



El ganchillo debería ser patrimonio cultural inmaterial de la humanidad


Ver a mi madre toda la vida tejiendo al ganchillo, me hizo apreciar esta labor, tengo la sensación que actualmente no está tan bien apreciada, se cree que es algo pasado de moda, por eso parte de nuestro propósito con este proyecto es aportar un grano de arena para dar visibilidad y poner en valor el oficio de ganchillera.
El ritmo de vida moderno no permite que se teja tanto como lo hacían nuestras abuelas, pero lo sigue haciendo mucha gente, al preguntarles porqué lo hacen, mayoritariamente comentan que sienten una sensación de bienestar al practicarlo, que es adictivo porque no pueden parar de tejer una vez que aprenden y se ponen a hacerlo; o porque les proporciona una forma de crear sus propios diseños.
Es una actividad perfectamente compatible con el consumo responsable, para crear ropa para usar, de las que duran toda la vida, no para consumir y tirar que es la tendencia que marca la industrialización.
Adicionalmente tejer, el ganchillo en particular, es bueno para la salud, mantiene las mentes activas, pues hay que llevar la cuenta de los puntos, fijarse muy bien en lo que se está haciendo para poder realizar los diseños, por eso se utiliza en terapias ocupacionales, para ayudar en enfermedades degenerativas como el alzheimer.
Con todas esas buenas características ¿No debería ser Patrimonio de la Humanidad?



Emigrar

A veces se migra con ilusión, pero la mayoría de las veces por necesidad, hay millones de vivencias, tantas como migrantes ha habido en la historia de la humanidad. Mi madre emigró desde La Palma a Caracas en el año 1954, pudo regresar a su tierra en 1976, 22 años después, de visita, con un viaje pagado con mucho trabajo y esfuerzo, decía que todo estaba muy cambiado, era lógico que fuera así. Ese fue un viaje que hice con ella, la acompañé en sus emociones de los reencuentros y ella me acompañó a mi, a descubrir su tierra, la de mis orígenes, que tanto había imaginado.

Con mi madre en el mirador del Time, La Palma, 1976


Mi madre en Tenerife, 1976
Mi madre en Tenerife, 1976. Con el mar al fondo.


Un momento divertido con la Guacha en los paseos por las islas, 1976



Síguenos

Ya se puede volver a visitar la exposición, con todas las medidas sanitarias reglamentarias, en horarios y grupos reducidos. Hay que pedir previa cita en el número de teléfono 91 897 76 15 o escribiendo a la dirección de correo electrónico cultura@aytovaldemorillo.com.



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Hasta luego y ser felices,

Reinaldo Zamora Pérez