sábado, 13 de junio de 2020

La Guacha

Milagros Pérez Carballo


A pesar que mi nombre es el que aparece como el autor de esta exposición mi madre, Milagros Pérez Carballo (Santa Cruz de la Palma 13/6/1925 - Caracas 7/11/2017), es la verdadera protagonista, gran parte de lo que presentamos en 'Hilos de la Memoria' está hecho con su ganchillo, y para casi todas las demás obras ha sido la fuente de inspiración, por eso su foto es parte del cartel ¿qué menos?

Foto del 2005, en los días que cumplió los 80 años, recuerdo que fue cuando la  vi más feliz.

Desde el cartel

Mi madre está presente desde el cartel y por toda la exposición, como alma de este proyecto. No sé mucho de mujeres pero desde luego esta exposición es un homenaje a mi madre, todo un ejemplo para mí y mi mayor referencia en la vida, y, a través de ella, también es un tributo a todas las madres y abuelas de su generación, por eso la fecha de la inauguración se hizo coincidir con la de la semana internacional de la mujer.

Cartel original, la inauguración se hizo en la fecha que indica, pero, debido al confinamiento, la exposición sigue en la sala, ahora hay que pedir cita para visitarla.


Apariencia física

Físicamente tenía dos características especiales que yo destacaría, el color de su piel, más oscuro que el de cualquier otro miembro de la familia, como las morenas de Julio Romero de Torres, pero canaria; y las facciones de su cara, a lo Picasso, contaba que de joven le dio un 'aire', una parálisis facial, que le afectó un lado de la cara, se le notaba a simple vista, principalmente porque la nariz no la tenía derecha, eso me parecía bello, desde luego original y una marca de distinción.
Desde que supe quien era Picasso y vi los retratos de sus mujeres cubistas, entendí que la belleza está en lo diferente, en lo especial, en lo único, que no necesariamente tiene que ser simétrico, ni en lo que se puede considerar 'perfecto'.




El apodo

Durante mi infancia la llamábamos Maá, pero, muchos años después, cuando ya tenía nietos, la llamábamos Guacha. Cuando organicé la exposición no me acordaba de la anécdota, seguramente la sabía, pero no recordaba para nada, de donde había salido ese apodo, toda la familia pasó a llamarla así, a veces Abuela Guacha.
Mi sobrino Pedro me mandó un mensaje de voz donde mi hermana explica la anécdota, gracias por pasármelo, porque tenía ese eslabón perdido en toda esta historia, a continuación transcribo lo que dijo.

"En la época de los caballos nosotros todos los domingos jugábamos las barajas, casi siempre en mi casa, entonces mamá tenía sus mañas de quejarse de sus malas cartas que le tocaban y, a la segunda, tercera vuelta, diciendo ¡qué cartas! ¡qué cartas!, y la cara era un poema, resulta que a la segunda o tercera vuelta, ¡venga! se bajaba completa y nos agarraba un montón a todo el mundo fastidiado. Bueno y entonces Pedro (mi otro hermano) dice un día: "¡esta es como La Guacha!".
Esa yegua parece que iba atrás y al final como que remataba y ganaba; entonces bueno empezó Pedro a decir: "no, esta es como La Guacha", no se que, y vuelta La Guacha, y vuelta La Guacha, al final mira empezó otro a decirle La Guacha, y otro La Guacha, y luego cariñosamente Guachita, y tucutú. Y ella decía (nuestra madre) ¿por qué me tienen que estar diciendo eso?, que no se cuanto, molesta, pero al final no le quedo otra que aceptarlo y, bueno, y así se quedó Mamá, La Guacha, como la yegua, menos mal que la yegua era buena."

En Venezuela, durante muchos años (toda mi infancia y juventud) se jugaba al '5 y 6', un juego de apuestas muy popular, basado en los aciertos en las carreras de caballo. Así que todas las tardes de domingo en la televisión se veían las carreras de caballo. El equivalente en España a las tardes de los domingos con el fútbol y las quinielas en los años 60's, 70's y 80's.
En el enlace que adjunto está un reportaje sobre la yegua, que la ubica entre 1980 y 1981, tiempo cuando estuvo activa, por lo cual la anécdota contada por mi hermana debe ser de esos años.
http://www.anecdotashipicas.net/Criollos/LaGuacha.htm

Mi madre con mi sobrino Pedro, la foto debe ser de finales de 1979 o inicios de 1980. Probablemente la época cuando sucedió la anécdota del apodo de La Guacha.

Yo sabía de la yegua llamada La Guacha, fue muy famosa en aquel momento, y cuando iba a correr algún clásico estábamos pendientes de ver la carrera, pero no la relacionaba con Mamá, tal vez yo no estaba presente ese día que mi hermano lo dijo por primera vez. Cuando eso sucedió yo tenía 20 o 21 años, me saltaba muchos domingos de jugar a las cartas, estaba empezando la universidad nocturna, porque ya trabajaba, muchas veces hacía horas extras, además el fin de semana era la oportunidad para estudiar y hacer las investigaciones y los trabajos de estudios si era en pleno curso. Y sino era temporada de clases aprovechaba para ir con los amigos a la playa o de fiesta, porque fueron mis años 'rebeldes'.


La Guacha (obra)

Así que con mi madre como musa, teniendo en cuenta su gusto por los colores alegres, y las referencias ya mencionadas de Romero de Torres y Picasso, hice 'La Guacha' una obra en su honor, que en ningún momento pretende ser un retrato, ni una caricatura, solamente es una inspiración.
Está elaborada en papel maché, pintada con acrílicos, que lleva en los hombros un camino de mesa tejido por mi madre que está sujeto con un broche, de nuestro taller de vidrio Fulkolor.
Maá tenía poco cabello, no sé porque la represento con moño, porque casi siempre llevó el pelo corto, y nunca con moño, supongo que es una licencia artística que me permito.


En la sala está expuesta en conjunto con un porta retrato electrónico donde se ven un montón de fotos, en orden cronológico de momentos de la vida de 'La Guacha'.



La ubicación en la sala de exposiciones es justo después de 'Mirando al Mar'





Está marcada en verde en la imagen del plano que muestro a continuación.






95 aniversario

A pesar de que para todos los efectos legales su fecha oficial de nacimiento es el 1º de julio, celebramos la real, que es el 13 de junio. Mi madre me explicó en su momento que esa diferencia de fechas es porque la ley obligaba a hacer la presentación de los hijos recién nacidos dentro de un plazo muy corto, creo que de tres días laborables, a mi abuelo se le pasó la fecha y lo fue dejando y, para no pagar la multa, la apuntaron en el registro con la fecha que fueron a presentarla.
Oficialmente se llamaba María de los Milagros, en lo que pudo se quitó el "María de los", también dejó de usar el Zamora de mi padre, cuando se dio cuenta que no tenía que llevarlo para simplemente cumplir con una convención social (que sigue muy vigente en Venezuela).
Estos son solo algunos aspectos de la mujer que ha inspirado el proyecto 'Hilos de la Memoria', hoy estaría celebrando su cumpleaños 95. Por casualidad este año la fecha coincide con la celebración del Día Internacional de Tejer en Público, invitamos a seguir tejiendo, es bueno para la salud mental y puede ser todo un arte.

Gracias por todo Guachita.



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Nunca pensamos que para esta fecha continuaría la exposición, pero ahí está y puede ser visitada, con todas las medidas sanitarias reglamentarias, en horarios y grupos reducidos. Hay que pedir cita previa en el número de teléfono 91 897 76 15 o escribiendo a la dirección de correo electrónico cultura@aytovaldemorillo.com.



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Hasta luego y ser felices,

Reinaldo Zamora Pérez

martes, 2 de junio de 2020

Mirando al Mar

Recuerdo a mi madre contándome como era su vida, de niña y joven, en La Palma, no es que a ella le gustara mucho rememorar aquellos días, cada vez que lo hacía se le aguaban los ojos, pero yo le preguntaba, quería imaginar como era aquello, en la aldea de Mirca, y ella me complacía.

Me decía que al ser una isla, aunque viviera en el campo, y de pequeña hiciera labores de labriega o cabrera,  siempre veía el mar, aquel mar que tantos usaron como vía de escape, emigrando, para buscar una vida mejor cuando eran tan malos tiempos, los de la guerra y la posguerra, como ella misma hizo a mediados de la década del los 50's del siglo pasado.

Las islas canarias al ser de origen volcánico tienen, por lo general, poca franja de costa, y los cultivos se hacían en las laderas y hasta en los riscos. Así que yo crecí con aquella imagen en mi cabeza, fantaseando sobre como se veía desde el campo, en medio de huertas, el horizonte, al mar y al cielo.

Al pasar de los años pude viajar y ver aquellos paisajes en persona, un campo con huertas, canteros que decía ella, y desde ahí, mirar al mar. Deseaba reflejar esa imagen en una obra, más para ilustrar la fantasía de mi mente infantil, que la que luego vi en la realidad.

Para hacerlo pensé que qué mejor que con los tejidos de mi madre y así surgió la idea de este cuadro.



Fotografía cortesía de Julio César Mesa Arboleda.


En 'Hilos de la Memoria'

En el plano se ve la ubicación del cuadro en la sala de exposiciones de la Casa de Cultura de Valdemorillo, como parte de 'Hilos de la Memoria'.

El área en verde es donde está ubicado 'Mirando al Mar'



Desarrollo de la idea

Quería hacer el cuadro con las bufandas más coloridas de mi madre, combinándolas para con la composición conseguir ese paisaje donde se viera mar, cielo y tierra. Tenía el marco para hacerlo y me puse a hacer las pruebas combinando las bufandas que tenía disponibles.


Una de las pruebas, solo con bufandas de mi madre.


La parte terrestre la tenía, todas esas franjas de colores de diferentes anchos me parecen los canteros vistos de lejos, plantados con diferentes cultivos y los oscuros como la tierra volcánica canaria.
Para el cielo y el mar no encontraba una bufanda con los azules que me dieran el efecto que deseaba. Así que me fui con el cuadro y la propuesta al Taller 'La Higuera', donde Ana del Burgo.

Le expliqué lo que quería, me enseñó una pieza preciosa de ella, en tonos azules, ideal para completar lo que tenía pensado: allí mismo en la mesa de su taller me puse a unirlo con los imperdibles dorados, con los que ya llevaba montados las otras tres bufandas que representan los canteros.

Es una pieza azul, diferente, mucho más ancha que las bufandas, me dijo que ese tipo de capas cortas se llaman bolero, lo asocié inmediatamente con las canciones del género musical cubano, extendido y popular en toda hispano-américa, porque en la banda sonora de mi infancia y adolescencia hubo muchos boleros, cantaban al desamor y acompañaban a mi madre y a mi madrina casi siempre mientras trabajaban.

Como lo que quería era una vista al mar me vino a la cabeza el título "Mirando al Mar" y la letra de aquel bolero que decía: 'Mirando al mar soñé que estabas junto a mi…' del español Jorge Sepúlveda, también muy popular en su momento. Pueden verlo y escucharlo en este enlace  https://youtu.be/4xFB5zwWiEM

Para darle más personalidad decoramos al conjunto con un gran sol y un pequeño velero.



Al final resultó un cuadro realizado con tres bufandas, tejidas por mi madre, y un bolero, un sol y un velero, tejidos por Ana.



El ganchillo debería ser patrimonio cultural inmaterial de la humanidad


Ver a mi madre toda la vida tejiendo al ganchillo, me hizo apreciar esta labor, tengo la sensación que actualmente no está tan bien apreciada, se cree que es algo pasado de moda, por eso parte de nuestro propósito con este proyecto es aportar un grano de arena para dar visibilidad y poner en valor el oficio de ganchillera.
El ritmo de vida moderno no permite que se teja tanto como lo hacían nuestras abuelas, pero lo sigue haciendo mucha gente, al preguntarles porqué lo hacen, mayoritariamente comentan que sienten una sensación de bienestar al practicarlo, que es adictivo porque no pueden parar de tejer una vez que aprenden y se ponen a hacerlo; o porque les proporciona una forma de crear sus propios diseños.
Es una actividad perfectamente compatible con el consumo responsable, para crear ropa para usar, de las que duran toda la vida, no para consumir y tirar que es la tendencia que marca la industrialización.
Adicionalmente tejer, el ganchillo en particular, es bueno para la salud, mantiene las mentes activas, pues hay que llevar la cuenta de los puntos, fijarse muy bien en lo que se está haciendo para poder realizar los diseños, por eso se utiliza en terapias ocupacionales, para ayudar en enfermedades degenerativas como el alzheimer.
Con todas esas buenas características ¿No debería ser Patrimonio de la Humanidad?



Emigrar

A veces se migra con ilusión, pero la mayoría de las veces por necesidad, hay millones de vivencias, tantas como migrantes ha habido en la historia de la humanidad. Mi madre emigró desde La Palma a Caracas en el año 1954, pudo regresar a su tierra en 1976, 22 años después, de visita, con un viaje pagado con mucho trabajo y esfuerzo, decía que todo estaba muy cambiado, era lógico que fuera así. Ese fue un viaje que hice con ella, la acompañé en sus emociones de los reencuentros y ella me acompañó a mi, a descubrir su tierra, la de mis orígenes, que tanto había imaginado.

Con mi madre en el mirador del Time, La Palma, 1976


Mi madre en Tenerife, 1976
Mi madre en Tenerife, 1976. Con el mar al fondo.


Un momento divertido con la Guacha en los paseos por las islas, 1976



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Hasta luego y ser felices,

Reinaldo Zamora Pérez

domingo, 31 de mayo de 2020

Hilos de la Memoria (escultura)

Llegamos a la obra que toma el título del de la exposición.


Representa una cabeza de tres caras, llena de evocaciones y desde finos hilos cuelgan fotos antiguas. La memoria es frágil, frágil como el vidrio de esas caras y como esos finos hilos de los que se sostienen las fotos. La cabeza puede ser la de cualquiera de nosotros, está llena de huellas, vestigios que con los años se desvanecen cada vez más, amarillean y muchas pierden sentido, recuerdos de personas, tantas que han pasado por nuestra vida, un día fueron importantes y tiempo después no nos acordamos ni de sus nombres, pero otros recuerdos permanecen siempre, porque la mente olvida, pero el corazón siempre recuerda.

Hilos de la Memoria en Hilos de la Memoria


La pieza está ubicada de primera, al pasar del espacio principal de la sala para ir hacia el pasillo de los hornos. ubicada en una peana con luz que la hace brillar desde cualquier lugar de la sala.



La escultura 'Hilos de la Memoria' está ubicada en la zona del plano marcada con color verde..






Rosita


Para ejemplificar esta escultura quiero contar mi experiencia con Rosita.

En mayo de 2018 conocí a Rosita, casi no veía, se movía con dificultad, necesitaba ayuda para seguir viviendo en la que había sido su casa por muchos años. Captó mi atención por las coincidencias con mi madre, de la misma edad (más de 90 años), trabajó mucho toda su vida, emigró joven a Venezuela, allí trató con familiares míos (quizás conmigo cuando era niño).

Pero a diferencia de mi madre, Rosita no tuvo hijos, regresó todavía joven a Tenerife, donde trabajó como cocinera en el restaurante que regentó con su marido, hasta que enviudó. Jubilada vivía en el mismo edificio donde vivió mi madre en Candelaria, juntas, durante un tiempo, iban a paseos y bailes del Hogar del Mayor.

Una vecina le tramitó en Servicios Sociales la ayuda a domicilio, localizaron un sobrino político, para que se hiciera cargo. De ahí a la residencia, con su ropa y la tele. Su piso quedó solo por un tiempo, con todos sus recuerdos. El nuevo propietario llegó, las fotos y objetos, preciados y atesorados por ella, ahora no significaban nada para nadie, eran para tirar a la basura. Su experiencia me impactó en lo afectivo, recuperé parte de esas fotos y esos recuerdos, algunos están en esta exposición. 



Solidarios ante la soledad de las personas mayores 

Queremos dar una llamada de atención ante el fenómeno de la soledad de muchos mayores, ante el desprecio que se hace de su experiencia, su legado, sus vivencias y como tenemos tanto que aprender de ellos si les dedicamos un tiempo y ponemos un poco de atención a lo que tienen que decir.

Esto lo tenía escrito en el proyecto y mucho antes de que ocurriera toda la pandemia del Covid19, y parece ahora más vigente que nunca, cuando tantos mayores se han marchado antes de tiempo.

Los mayores deberían ser maestros toda su vida. porque son la memoria de los pueblos. Si la sociedad no cuida a sus ancianos va camino a sucumbir porque está negando sus propias raíces. Por algo la sabiduría popular nos dice que 'Más sabe el diablo por viejo que por diablo', pongamos en valor esa sabiduría. Y el mejor ejercicio para ellos es mantenerse activos y que se les valore en su justo aprecio.


Técnicas

Esta obra nos costó sacarla adelante, por las dificultades técnicas con las que fuimos tropezando en los diferentes procesos, pero finalmente logramos lo que queríamos.

En el taller de Fulkolor hice muchas pruebas con las piezas de vidrio, hasta conseguir lo que quería, me ayudó Miguel Blasco en parte de las pruebas.

Diferentes pruebas de modelados y rejillas de vidrio fundido.

Unas vez tuve lista las piezas de vidrio había que ponerlas en pie, formando el triangulo usando junco, allí fue Ana la que estuvo ingeniándoselas hasta conseguirlo

Ana colocó las caretas de vidrio en equilibrio para poder tejerlas con el junco. 

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Reinaldo Zamora Pérez

viernes, 15 de mayo de 2020

Machangas

¿Y eso qué es?


Machango es una palabra canaria, que mi madre usaba mucho, viene a ser equivalente a monigote, las cuatro figuras de esta instalación, como son femeninas, las he llamado Machangas. En el contexto de esta obra la usamos en su significado de muñeco, muñecas en este caso.

Debo explicar que también se suele usar esta palabra como insulto, de forma despectiva, para significar tonto, pelele o gilipollas. En algunos lugares se usa el femenino como equivalente a marimacho. Pero repito que en ningún caso lo usamos aquí con ese sentido ofensivo.




En 'Hilos de la Memoria'


Rodeadas de las obras que hemos presentado en las publicaciones anteriores, en medio del espacio principal de la sala de exposiciones, está este conjunto de 4 obras que se llaman 'Las Machangas'.

Los puntos verdes indican  la ubicación de las cuatro 'Machangas'


Queríamos esa ubicación porque deseábamos que los visitantes pudieran dar la vuelta alrededor de cada machanga y ese lugar es perfecto porque es donde está la pasarela que cruza la sala, desde donde se pueden colgar piezas particulares como estas, que requieren de un montaje especial, diferente al que se usa para la obra pictórica o tapices que se cuelgan en las paredes.



Realización


La idea era crear unos figuras, cada uno con su propia personalidad individual, con cabezas de vidrio colgadas de redes, que simulen los cabellos de punta, el cuerpo con una de las piezas tejidas por mi madre, y que cada uno de esos personajes esté enraizado al suelo, con sus hilos colgando cayendo en grandes cestos donde están los ovillos de las lanas. Es decir desde la tierra sale la lana que da forma a cada uno de nosotros, que pudiéramos ser uno de esos personajes.

Cada una de las cuatro machangas está estructurada en tres partes, y cada parte surge por la combinación de diversas piezas:
- En la parte superior: Cabeza de vidrio (realizada con técnicas de horno), tejido para sujetar las cabezas, palos.
- En la parte media: Cuerpo tejido (Jerseys, mañanita o poncho), cada uno con su respectivo relleno.
- En la parte inferior: Hilos y cintas que caen desde el cuerpo a grandes cestas donde están los ovillos.






Para la realización de estas instalaciones confié plenamente en la creatividad de Ana del Burgo, quería que ella pusiera toda su imaginación y así lo hizo. Le entregué las cuatro cabezas de vidrio y todas las piezas tejidas por mi madre, que eran muchas, le dije lo que me imaginaba, tuvimos largas conversaciones sobre las posibilidades, donde ella aportó otras variantes, una vez aclarados y puestas en conjunto las ideas, se puso manos a la obra.



Ana emparejó las cabezas con las piezas tejidas que le gustaron, escogió dos jerseys, un poncho y una mañanita, luego realizó todo el trabajo de montaje, tejidos para colgar las cabezas, rellenos, buscó y asignó palos y cestas. Logró, con nota, lo más importante, que se pudieran colgar, con seguridad y que luciera muy bien estéticamente. Desde aquí le agradezco mucho todo ese trabajo, lo hizo fantástico, la verdad es que no esperaba menos.

A continuación vamos a conocer a cada una de ellas más en detalle.

Machanga del Jersey verde (con ribetes en azul)





La cabeza está de perfil, elaborada con vidrio plano transparente, está hecha con la técnica de la fusión completa, tiene zonas brillantes y otras son opacas porque las traté con ácido.
Para colgar la cabeza Ana tejió una red con cordón blanco y le puso detalles verdes que remató con una  trenza de hilo verde, para que combinara con el jersey verde que había seleccionado. Por la trenza la llamo, extraoficialmente, la Machanga Pocahontas.








Machanga del Jersey rosa




Esta cabeza está realizada con la técnica de casting, aunque realmente al no tener tanto grosor es más un relieve, el vidrio usado fue en forma de fritas (el vidrio parecen granos, como del tamaño del arroz), de la marca bullseye. Para esta machanga Ana escogió un jersey rosa de cuello alto. Para sostener la cabeza se decidió a tejer con hilo más fino, combinando tonos crudos y rosas, muy diferente si lo comparamos con el trabajo que hizo para las otras tres machangas.






Machanga con poncho verde y marrón



De las cuatro cabezas de vidrio, tres de ellas, a pesar que tienen muchos años, incluso más que la de la foto a continuación, nunca antes las había expuesto. La de esta machanga es la más pesada y la única que había exhibido en otras exposiciones, es un casting de vidrio plano transparente, tiene años conmigo, esta vez la muestro de una manera diferente.



Debido al peso de la cabeza Ana estuvo dándole muchas vueltas a cual sería el mejor material para colgarla con seguridad, finalmente se decidió por un trapillo amarillo, que proporciona flexibilidad al tiempo que resistencia. Utilizó el amarillo porque era el color favorito de mi madre y el poncho que seleccionó ademas de marrón y verde tiene líneas en amarillo, es una pieza que mi madre usó mucho en su momento.







Machanga con mañanita azul




La cabeza de vidrio para esta machanga está trabajada en una técnica de fundición de vidrio en horno llamada pasta de vidrio, una variación del castíng donde se colocan las fritas de cada color en un lugar especifico, usando esa técnica obtuve esta divertida cara que llamo de carnaval. 



Ana escogió para esta cabeza la mañanita azul, creo que es la pieza que más vi utilizar a mi madre, en la siguiente foto aparece con ella puesta.



Para sujetar la cabeza Ana optó por tejer trapillo azul estampado con nudos de macramé.


Las machangas también tienen corazón, están hechas con mucho amor y lo simbolizamos con los broches que llevan cada una de ellas, realizados con vidrio esmaltado y fusionado.
Hasta aquí la historia de estos personajes tan particulares, espero les haya gustado.


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Que buenos resultados podemos lograr compartiendo proyectos, dejando que las ideas fluyan y trabajando por un mismo objetivo.

Hasta luego y ser felices,

Reinaldo Zamora Pérez