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miércoles, 9 de septiembre de 2020

Sala de Exposiciones Giralt Laporta

Por una antigua fábrica de vidrio

Hace 20 años decidimos quedarnos en Valdemorillo, y el factor definitivo que nos llevo a apostar por este municipio fue su centro cultural. Así contado puede parecer insólito, que unas personas que van a cambiar su vida completamente, emigrando desde un país del otro lado del atlántico, decidan instalarse en un lugar que hasta ese momento no sabían ni que existía, sin conocer a nadie y sin ninguna otra referencia.



En mayo del 2001 llegamos a Madrid, pero no de turismo, como habíamos venido otras veces, esta vez la idea era instalarnos en la ciudad, aunque yo no lo tenía tan claro, mi preferencia era una casa en las afueras, una casa que pudiera ser vivienda y al mismo tiempo poder instalar el taller de vidrio anexo, pero sonaba muy arriesgado, eramos de ciudad, veníamos de Caracas y no sabíamos si nos acostumbraríamos a vivir alejados de la vida urbana.

Después de un par de meses en Madrid ya estábamos seguros que lo de quedarse en la ciudad, en las condiciones de comodidad a las que aspirábamos, era imposible, era la época de la mega burbuja inmobiliaria y era inaccesible tener una vivienda cómoda e instalar el taller con el capital que disponíamos, así que nos tocaba salir a conocer y explorar la periferia.

Durante semanas estuvimos visitando pueblos, primero en cercanías, donde llegaban los trenes, y después en autobús, parábamos en varios pueblos cada día, a los que llegaba cada ruta, visitando los cascos urbanos, cuando nos gustaban ibamos a las inmobiliarias para hacernos idea de la oferta que había.

Así fue como un buen día del verano del 2001 llegamos a Valdemorillo, de primeras nos gustó el pueblo, fuimos a una de las inmobiliarias y allí nos dieron un folleto del municipio, al hojearlo vimos que el centro cultural estaba ubicado en lo que había sido una fábrica de cerámica y vidrio. Lo asumimos como una señal y en ese momento, sin pensar en nada más, decidimos que este era el pueblo donde queríamos vivir, así que empezamos a buscar casa.

La Casa de Cultura, una de las muchas piezas de esmaltado en vidrio termoformado que hemos realizado con motivos del municipio durante todos estos años.


Nuestro paso por la Giralt Laporta

De inmediato nos pusimos manos a la obra, para instalarnos en la vivienda y para poner en funcionamiento un taller de técnicas de horno para vidrio. Al taller primero lo llamamos Fusión, años después cambiamos su nombre a Fulkolor, es el nombre de la marca que mantenemos (mi compañero Miguel Blasco y yo) con la que seguimos trabajando la artesanía en vidrio y con la que desde entonces representamos a Valdemorillo en múltiples ferias profesionales del sector.

Una vez instalados, empezamos una intensa relación con la Casa de la Cultura, son innumerables los eventos en los que hemos participado,  esperamos poder continuar unos cuantos años más.

Fusión - Vidrio Artístico Contemporáneo 

En cuanto a exposiciones, han sido muchas, pero 4 las más importantes, en julio del 2003 presentamos 'Fusión' era el el nombre de nuestro taller y la marca en aquella época, fue la primera gran iniciativa para dar a conocer en el pueblo nuestro trabajo en vidrio artístico contemporáneo.

Fusión, exposición de arte en vidrio contemporáneo,julio de 2003 


'Vorágine' es el nombre de esta escultura que expusimos en aquella oportunidad y que se quedó en préstamo en el centro cultural, estuvo varios años exhibida en el centro del antiguo horno llamado vulcano, 17 años después está ocupando un espacio especialmente acondicionado para ella en el mismo horno, en un lateral, con un fondo e iluminación que hace destacar su belleza, como se ve en la siguiente foto. Una maravilla.

Vorágine

BYZ

En octubre de 2009 presentamos 'BYZ', para la que producimos obra basándonos en una fantasía propia, que desarrollamos partiendo de un supuesto colapso del planeta, de las causas de tal cataclismo, y de como ese evento daría lugar a nuevas especies y al resurgimiento de nuevas formas de vida.

BYZ, cartel de la exposición, octubre de 2009

Pasión por el Vidrio

En septiembre/octubre de 2017 presentamos 'Pasión por el Vidrio', para celebrar los 20 años trabajando el material, una retrospectiva, pasando por todo lo que habíamos hecho hasta ese momento, pero también para presentar nuevos trabajos. En está ocasión invitamos a las artesanas locales de la asociación 'Entre mis manos': Ana del Burgo, Diana Nieto, María Rubio y Rakel Valero a crear con nosotros, hicimos piezas en conjunto en una experiencia que resultó muy gratificante.

'Pasión por el Vidrio', foto de familia durante la inauguración en septiembre de 2017.

La siguiente foto es de la clausura de la muestra, estamos Miguel Blasco y yo, Reinaldo Zamora Pérez, en una foto realizada por Pámela Sprätz (Técnico de Cultura),  cuando entregamos la escultura que se ve en la imagen para que pasara a formar parte de la colección del centro. La obra esta hecha con diferentes técnicas en vidrio de horno, realizada en nuestro taller Fulkolor, y representa a la antigua fábrica, con sus tres chimeneas, que en lugar de expulsar vapores y humos como antiguamente, ahora de ellas salen creatividad e ideas. Se puede ver cuando se visita la sala de encuentros de la Casa de la Cultura de Valdemorillo.


Dice Miguel Blasco "Y esta foto de Pamela es una de las mejores que me han tomado en mi vida. 'Pasión por el vidrio' nos trajo una gran satisfacción, como todas las expo que hemos montado durante estos 19 años en Valdemorillo. Cada una de ellas ha costado mucho trabajo, tiempo y dinero que hemos invertido en tratar de lograr nuestro sueño, desarrollar nuestra obra en un entorno único y tratar de poner en valor al vidrio como componente histórico en el desarrollo de Valdemorillo. El vidrio y la cerámica son y han sido el motor del pueblo por décadas y no ninguna otra manifestación cultural. Valdemorillo debe asumir su rol de pionero y meca del Vidrio en la Comunidad de Madrid junto a Cadalso de los Vidrios, un eje cultural que debe ser revitalizado. Alcorcón sin tener ninguna tradición vidriera, dispone de un gran museo, y nosotros en Valdemorillo no tenemos un desarrollo de ambas manifestaciones que deberían ser la primeras. Seguiremos en ello."

Hilos de la Memoria

En marzo de este 2020 presentamos 'Hilos de la Memoria' (que estuvo confinada en la sala hasta su re-apertura en la nueva normalidad y que finalmente se clausuró el 28 de agosto), fue una exposición dedicada a Milagros, mi madre, y para la que encontré a una magnífica socia de proyecto, Ana del Burgo, esta vez, aunque se trata de una exposición que tiene varias piezas en vidrio, el hilo conductor son recuerdos de mi vida, que están plasmados sobre todo en piezas de ganchillo realizados por mi madre, y maravillosamente ayudados a re-interpretar por Ana, que también es ganchillera como lo fue Milagros.

'Hilos de la Memoria' 2020

Así quedó la exposición. Pueden ver el vídeo 'A vuelo de pájaro' que es un vistazo rápido a la exposición  https://youtu.be/FN9cWjNz39Y

Edificio singular

La Casa de Cultura Giralt Laporta es muy especial, la historia del edifico, su carácter industrial, lo imponente de los hornos y las chimeneas correspondientes, el acondicionamiento para convertirlo en centro cultural, todo eso le confiere ese singular interés que tiene. La sala de exposiciones, con sus paredes de ladrillo y distribución de los espacios, no es nada fácil para el lucimiento de la mayoría de las obras. Por eso para cada exposición hemos visitado la sala en varias oportunidades para planificar cada montaje, diseñando cada exhibición específicamente para adaptarla a las condiciones tan particulares de la sala.

Para preparar 'Hilos de la Memoria', aunque ya conocíamos mucho la sala, de las exposiciones anteriores, fuimos muchas veces más, particularmente medí e hice un plano para saber exactamente con anticipación donde iría cada pieza y que espacios iban quedando. Aunque no es un plano a escala si nos sirvió mucho para preparar las obras, el montaje y organizarnos.



Otra cosa anecdótica en la sala de exposiciones de Valdemorillo, es que normalmente para hacer las visitas se hace el acceso a la sala por el final de las muestras, es decir por la puerta más cercana a la cafetería, teniendo que pasar por la recepción, los despachos, la sala de encuentros, atravesar toda la exposición para, finalmente, poder llegar a donde se inician las exhibiciones, el área más amplia, donde normalmente se colocan las piezas más significativas y está el nombre de la exposición.

Siga nuestras publicaciones para disfrutar de la visita guiada virtual de 'Hilos de la Memoria' empezando por las piezas en el orden que están colocadas en la sala, entrando por su puerta principal, la que está más cercana a la Escuela de Música.

Cada obstáculo es una oportunidad.
Hasta luego, ser felices.

Reinaldo Zamora Pérez

domingo, 28 de junio de 2020

El Crujir de la Hojarasca

Esta entrada la publiqué el pasado 19 de abril del 2020, en el antiguo blog, la he actualizado para volverla a publicar en este.

Cumpleaños Feliz

Queridos amigos, contactos y seguidores, hoy llego a las 60 primaveras, qué bien, una lástima recibirlos en esta reclusión, pero bienvenidos sean. Mi regalo para ustedes es compartir mi poema “El Crujir de la Hojarasca”, me parece oportuno para esta fecha, también para todo lo que estamos pasando.

Ustedes tienen fácil hacerme feliz, lo valoraré mucho, así que no sean tímidos y alegren mi día visitando, dando al MeGusta y compartiendo las páginas  https://www.facebook.com/hilosdelamemoria y https://www.facebook.com/Fulkolor

De Valdesía a Hilos

El poema lo escribí a principios de este año para la exposición y encuentro de poetas Valdesía, que organiza la Biblioteca Municipal de Valdemorillo, en su edición número 20, está colgado actualmente en su salón de actos. Después le pinté un cuadro (que ilustra esta entrada), de la serie “Puntadas sin Hilo” para la exposición “Hilos de la Memoria”,  el cuadro, y el poema al lado, están colgados en la sala de exposiciones. Por ahora ninguno de los dos edificios se pueden visitar.


Para pintarlo usé una hoja seca que conservo y que recogí recién llegados a Valdemorillo, ya hace casi 20 años, llamó mi atención lo grande que era y a que se me parecía a la hoja de la bandera de Cánada, después pregunté y me dijeron que esos árboles se llaman Falsos Plátanos, que según me dice internet también son conocidos como Arce Blanco o Arce Sicómoro, supongo que será cierto pero si alguien reconoce que la hoja es de un árbol diferente que por favor me lo diga, aquí les dejo la foto.



Poesía

Espero que disfruten la lectura.

El Crujir de la Hojarasca por Reinaldo Zamora Pérez

A veces, en el otoño,
Camino por la hojarasca
Al pisar las hojas secas
Suenan crujientes, se cascan
Ese último chasquido
El final de sus días marca
Ha sido una vida corta,
Pero libre, al sol,
Al viento, al alba.

Fue brote verde al inicio
Verde de la esperanza
Hoja joven tersa luego,
Verde como la esmeralda
Por un rayo de sol lucha
Con otras frondas que tapan
Es en primavera claro
Desea ser la más guapa
Las vecinas todas quieren
Lucir primeras, ser magnas

Plácido fue el verano
La suave brisa le baila
Le mece armoniosamente
Y le arrulla con su calma
Cálidos días de estío
Luminosas las jornadas
Jornadas de mucha marcha
Que no quiere que se vayan

Días después fue madura,
Color de oliva tocaba
Pero amarilleó muy pronto
Madurez llega, no falta
Y las canas de las hojas,
Son amarillas, no blancas
Prontamente fue mostaza
Y a menos luz, fue más parda
Marchita hoja de otoño
¿De qué color tu te llamas?
Vamos a llamarte ocre,
El ocre será tu gama

Arreció el frío, y los vientos
Con menos sol cada tanda
A pesar que ya no brilla
La alegría no le falta
Erguida ya no se tiene
No esta tersa, Ni lozana
Teme que pronto caerá,
Se quiere quedar en rama
Se afana pero en otoño
Sopla, sopla, sopla y sopla,
Sopla pero ella se agarra
Un día se dará cuenta
Que no se sostiene más
Las embestidas no aguanta
Y entonces, en ese momento
Decide, en su demencia
Que se dejará llevar
Lanzarse a flotar al viento
Queriendo aprender a volar
Será un vuelo corto, hasta el suelo
Pero lo quiere probar
Y ahí se suelta, va y vuela
Volar es la libertad
La libertad absoluta
La libertad final

No lo dejes de intentar
Vuela, vuela sin parar
Luego es tarde lo verás
Porque cuando te des cuenta
Como hojarasca serás.

Camino por la hojarasca
Pensando en voladuras de esas
Que la vida nos depara
Pero que nunca intentas.

Me gusta como acompaña
El crujir de la hojarasca.


En 'Hilos de la Memoria'


La ubicación de la 'Hojarasca' está indicada en verde en el plano de la sala.


Pueden visitar 'Hilos de la Memoria' en la Sala de Exposiciones de la Casa de la Cultura 'Giralt Laporta' de Valdemorillo, si desean que la visita sea guiada puede llamar para solicitarla al número de teléfono 91 897 76 15 o escribiendo a la dirección de correo electrónico cultura@aytovaldemorillo.com.

No se olviden de ser felices,

Reinaldo Zamora Pérez

martes, 16 de junio de 2020

En el Parque

Durante el tiempo que estuvimos confinados, sin poder salir de casa sino para lo eminentemente necesario, una de las cosas que estaba totalmente prohibida era visitar los parques, tuvimos tiempo para echarles de menos y darnos cuenta de lo importante que son.

(Ya había compartido una publicación similar, referida a este cuadro, partí de aquella, que la he reformado considerablemente, actualizado y ampliado con más datos y fotos, por eso les podrá parecer que algunas cosas ya las han leído antes).

Las sensaciones que guardo de mi infancia en los parques, es una historia que corresponde a una obra incluida en "Hilos de la Memoria", al cuadro de 1986 llamado "En el Parque", buscaba representar esa época de mi niñez, era una de las cosas que más me gustaba, eso fue lo que me inspiró a pintarlo, aquí van mis recuerdos.



Antímano

Cuando era un niño, en la década de los 60’s, Antímano era todavía un pueblo de las afueras de Caracas, con su Plaza Bolívar llena de árboles y palomas, el centro de la plaza lo ocupaba un pequeño busto del Libertador, aún no siendo muy grande la plaza, el busto me parecía poco para aquel espacio. Tengo la sensación de que era un lugar recogido a pesar de ser al aire libre, tal vez tengo ese recuerdo porque en aquel tiempo los árboles eran muy frondosos, no eran muy altos, y daban mucha sombra, el suelo tenía la mayor parte de tierra, además había varios palomares, eran una serie de construcciones por toda la plaza, como bloques de viviendas para palomas, cada bloque tenía montones de habitáculos para que anidaran, visualmente todo eso reducía el área, resultando en que la hacia parecer más recogida que como la veo ahora, en fotos actuales, en las que noto que ha sido muy reformada y ya no existen los palomares que había entonces.

Plaza Bolivar de Antímano

Cerca estaba la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario con sus muchas escaleras y sus cuatro enormes columnas en la entrada, allí con 4 años, en mayo de 1964, llevé los anillos en la boda de mi hermana, también hice la primera comunión, me confirmaron y cantaba en el coro, en las misas de los domingos.

Así recuerdo a la iglesia de Antímano
Así luce años después, en una foto más reciente, de Julio Cesar Mesa Arboleda.

Cine Astor


Otro lugar de referencia de mi infancia fue el cine Astor, donde vi Bambi, mi primera película en pantalla grande, fuimos una mañana con el colegio, supongo que yo tendría unos 7 años, es decir, aproximadamente en 1967, luego fui otras veces a ver alguna película, casi siempre en el matiné de primera hora de la tarde, una que recuerdo fue 'Marisol rumbo a Río', pero no muchas más, siempre quería ir, pero nunca se podía y no me dejaban ir solo.

 


A mi me parecía que el Cine Astor era muy grande, claro yo lo veía con ojos de niño y era el único que conocía, recientemente supe, investigando para este recuerdo, que tenía 800 butacas, que había sido inaugurado en el año 1953 y que el edificio fue demolido en el año 1992.




Cruz Verde Nº 34

Vivíamos en el número 34 de la calle cruz verde, era una vecindad (años después cuando vi 'El Chavo del 8' me recordaba a aquellas viviendas), había un patio interno y las puertas de varias viviendas daban a ese patio, que se ve en la foto siguiente, soy el más pequeño, con mi hermana, mi hermano, mis concuñadas y vecinos.

El patio de la Calle Cruz Verde 34, soy el más pequeño en el centro, debe ser 1964.

Hasta mis cinco años viví en esa casa de la que se ve la ventana en la foto anterior y en la que estoy de pie en la puerta, en la foto siguiente, soy el pequeño, junto a mi hermano, Pedro.

Soy el pequeño, con mi hermano Pedro, en la primera casa que recuerdo.

Al poco tiempo de la próxima foto, cuando tenía 5 o 6 años, nos mudamos al otro lado del patio, a una vivienda en la planta alta, debajo quedaba el Colegio El Araguaney, donde estudié desde kinder, con la maestra Murphy, hasta el 3er grado de primaria.



La foto anterior es en la puerta del Colegio El Araguaney, vivimos en la planta alta del colegio entre 1965 y 1969, deben ser los carnavales de 1968 o como mucho de 1969, porque fue el año cuando nos mudamos de Antímano. Soy el disfrazado de chino, mi concuñada Morela está vestida de charleston y el del medio es mi sobrino Eduardo (fui tío a los 5 años), que la verdad no recuerdo, ni puedo adivinar de que era el disfraz, tal vez de Robin Hood.


Nuestra calle


La Cruz Verde era una calle en pendiente, nosotros no vivíamos muy arriba, al bajar por la calle, en la misma acera quedaba el Bazar Regalado, allí iba a comprar los cromos para los álbumes y también compre el joyero para mi madre de la historia que conté en
https://elblogderennyzam.blogspot.com/2020/05/la-muneca-joyero-de-porcelana.html.

Muy cerca, en la misma acera, estaba también la panadería, ahí iba a hacer los mandados, a comprar el pan, los refrescos, con aquellas botellas de vidrio que había que llevar la vacía para que no cobrarán más por la nueva, y cada vez que iba había que pedir la ñapa, por un bolívar me daban ocho panes de a locha, una locha eran 125 céntimos, y la ñapa era normalmente un pan dulce.

También en la misma acera quedaba Gofios La Lucha, mi desayuno era un vaso de leche caliente con gofio y un huevo crudo, todo mezclado, no sé como me podía tomar aquel brebaje, bueno si, me apretaba la nariz y procuraba tragar sin tener que parar, terminé repugnando aquello, y para rematar mi madre me hacía tomar una cucharada de aceite de hígado de bacalao y rábano yodado. Como fui muy enfermizo de pequeño mi madre vigilaba mucho que me lo tomara todo, para evitar que siguiera enfermando.

Nunca olvidaré al Sr. Scott.

¡Vamos al parque!


Pero claro lo más importante para mi era ir al parque infantil, pero nunca me llevaban. El de Antímano tenía forma de triángulo, entre dos avenidas principales de un lado la fábrica de Pepsi-Cola y del otro las de Gases Industriales. He buscado en google maps la zona, para hacerme una idea de las distancias, las proporciones y también para poder ilustrar mejor esta historia, me parece increíble que siendo niño caminaba por todas esas calles (cuando a partir del cuarto grado que pasé a la Escuela Nacional Andrés Bello iba caminando) y la verdad que no recuerdo haber sentido nunca miedo, ahora con la violencia en Venezuela supongo que será inimaginable pensar en un niño caminando por todo eso solo, de todas formas al ser tan pequeño no tenía bien delimitados los potenciales peligros y me creía capaz de todo.

Los círculos en rojo indican los lugares que frecuentaba, al bajar la Cruz Verde llegaba a la iglesia, muy cerca está la casa parroquial, donde iba a ensayar con el coro de la iglesia, al lado está la Escuela Nacional Andrés Bello, donde estudié el resto de la primaria y al lado de la Escuela está el Parque. Hacia el otro lado del pueblo, está la Plaza Bolívar, en sus alrededores iba al médico, al barbero pero también íbamos de paseo a dar de comer a las palomas o a comernos un raspado.



Me encantaba que me llevaran al parque, para montarme en los columpios, el sube y baja, la rueda; para comerme un raspado de granadina con leche condensada; pero me llevaban muy poco, tal vez por eso lo deseaba más y por eso me surgió en su momento la necesidad de pintarlo. No me llevaban porque el suelo del parque era de tierra y cada vez que iba terminaba enfermo de las amígdalas, lo que en España aprendí que llaman anginas, en aquella época no sabían porque me enfermaba constantemente, ya de adulto descubrí que es alergia, al polvillo que se levantaba de correr en el parque por aquella tierra seca.


El Paraíso

Tenía 9 años de edad cuando nos mudamos a La Paz, en El Paraíso, y vivíamos justo al lado de un parque, este era mucho más grande que el de Antímano, tenía una concha acústica para representaciones, con gradas al aire libre, en la vista aérea esta marcado con el círculo rojo el edificio donde vivía, era poner el pie en la calle y ya estaba en el parque.


Lo más cerca del parque que tenía era la Concha acústica y montones de veces estaba yo subido en ese escenario o corriendo de un lado a otro por todas esas gradas, la verdad que los años que viví ahí no recuerdo que se aprovecharan mucho esas instalaciones, todo lo contrario había eventos muy esporádicos.


También había y siguen existiendo muchas canchas para deporte, áreas ajardinadas y muchos árboles, como se puede apreciar en esta otra vista aérea, más alejada que la anterior, lo grande que es el parque, yo vivía en uno de los extremos, está marcado con el círculo rojo.



Este parque lo disfruté mucho más, ya podía ir solo a jugar. No me dedicaba tanto a jugar a la pelota ni a montar bicicleta (no pasé de un triciclo), disfrutaba en especial la gran cantidad y variedad de árboles, algunos me parecían increíbles, como los apamates, acacias y araguaneyes, con sus deslumbrantes floraciones.
Pero mis favoritos eran los corpulentos sámanes, por su porte, por el contraste tan marcado con aquellas flores en ramilletes tan hermosas, pero delicadas, que parecían hilos, rosados y blancos y, como no, por aquellas enormes vainas que al secarse podíamos usar a manera de espadas para jugar, cuando se abrían salían sus semillas, grandes como piedras. Jugué muchas veces a la sombra del enorme samán del Parque La Paz de El Paraíso, no tengo idea si seguirá existiendo, espero que si, porque son arboles muy resistentes algunos con mucha historia, como el famoso Samán de Güere, al cual fue el mismo Alejandro de Humboldt a visitarlo.

El Samán.

Los jabillos, o ceiba, con sus peculiares y gordos troncos llenos de espinas también atraían mucho mi atención, así como las esbeltas palmeras como los chaguaramos, cocoteros y moriches.


Ese poderoso mundo vegetal del parque lo quise mostrar en ese cuadro que pinté ya hace 34 años y donde me represento como un niño con mi pelota y mi madre. El niño muestra la picardía de los chiquillos jugando a la pelota y como siempre esta el temor de golpear a algún adulto distraído, en este caso la propia madre del niño.


En 'Hilos de la Memoria'


Y así de bien luce el cuadro, en la Sala de Exposiciones de la Casa de Cultura Giralt Laporta de Valdemorillo, en nuestra exposición "Hilos de la Memoria" en compañía de los tiestos tejidos y las flores de ganchillo de mi madre, que mi amiga Ana del Burgo reinterpretó y los organizó para hacer ese fantástico montaje, pero sobre ellos hablaré en una próxima publicación.


El cuadro está pintado con acrílicos sobre aglomerado, mide 126 cm de ancho. En el plano a continuación se muestra la ubicación de 'En el Parque' en la sala de la Giralt Laporta.





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Nuestra exposición, de Ana del Burgo y mía, ya se puede volver a visitar, le hemos dado un buen repaso a las obras para que estén como tan magníficas como estaban el 6 de marzo durante la inauguración. Puede ser visitada, con todas las medidas sanitarias reglamentarias, en horarios y grupos reducidos. Hay que pedir cita previa en el número de teléfono 91 897 76 15 o escribiendo a la dirección de correo electrónico cultura@aytovaldemorillo.com.



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Ya lo dijo Sartre 'Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace.'
Hasta luego y ser felices,

Reinaldo Zamora Pérez

martes, 12 de mayo de 2020

Vicestas

El siguiente conjunto de piezas en esta visita guiada virtual, con fotos e historias, por 'Hilos de la Memoria' son las 'Vicestas', están a continuación de 'El Piñonero Azul', a la derecha, en los muros y salientes de la pared exterior del primer horno de la Giralt Laporta, en el espacio que hay entre la primera y la segunda puerta del horno.

'Las Vicestas' están en la zona señalada en verde






















Para esta exposición hemos inventado la palabra VICESTA, porqué al ser algo nuevo, lo lógico es que tenga un nombre también nuevo, que lo diferencie y lo identifique.  El palabro surgió de anteponer  el vi de vidrio, a cesta, y así obtuvimos el nombre Vicesta.




Origen

Pero, aunque el nombre es nuevo, debemos contar que las VICESTAS nacieron con el proyecto para la exposición “Pasión por el Vidrio” en el año 2017, cuando Miguel Blasco y yo, del taller de vidrio Fulkolor, invitamos a Ana del Burgo del taller Artesanía La Higuera, a participar en la exposición que celebraba nuestros 20 años con el vidrio. Ana aportó la cestería y el ganchillo, además de creatividad e ideas, Y del ejercicio buscando integrar los materiales y las técnicas de los dos talleres resultó que incorporamos el vidrio (trabajado con las técnicas de horno: fusionado, esmaltado y termoformado), a las fibras naturales, para tejerlo como un ingrediente más, con las técnicas de la cestería tradicional orgánica. así creamos las primeras piezas de lo que hoy llamamos VICESTAS.
Todo creado en Valdemorillo, Madrid.


Ana Del Burgo  de Artesanía La Higuera con Miguel y Reinaldo de Fulkolor , en el 2017, en la exposición 'Pasión por el Vidrio'.
Foto cortesía de Julio César Mesa Arboleda.


Las Vicestas en 'Hilos de la Memoria'


Vicesta de los Tesoros

La primera pieza es muy especial, es la Vicesta de los Tesoros, y es que además de haber sido la primera combinando la cestería de junco, ganchillo y vidrio de horno, también lleva tesoros, esos restos de vidrio de la antigua fábrica de Valdemorillo, en este caso la cesta se apoya en tres tesoros y ademas está pensada para contener esos pequeños trozos de vidrio antiguo, los tesoros. Ana la terminó y me dijo que era para mi, la conservo con mucho cariño, es una pieza que me sirve de inspiración.

Vicesta de los Tesoros. Foto cortesía de Julio César Mesa Arboleda.


Tradición Innovadora


Hemos conseguido piezas únicas, con un trabajo artesano totalmente innovador, resultado de la sinergia, renovando y poniendo en valor el trabajo de la cestería tradicional, pero de una manera diferente, con un aporte no visto antes, al combinar las fibras naturales con el vidrio de horno y detalles de ganchillo.




Piezas Artísticas y Utilitarias

Aunque algunas de las piezas son escultóricas o decorativas, la mayoría de ellas también son útiles, pueden valer para tantas de las funciones que tradicionalmente han tenido las cestas, como frutero, para el pan, para vaciar los bolsillos a llegar a casa, para poner los ovillos de tejer y un sin fin de otras ideas, pero esta vez con un toque de modernidad, originalidad y belleza que le aporta el color y/o las transparencias del vidrio.





Actuar ante la emergencia climática

Una de nuestras motivaciones con este proyecto es dar visibilidad a varios oficios, algunos muy tradicionales, otros no tanto, pero que normalmente no se valoran como una posibilidad o una vía para poder trabajar con dignidad, desde luego es mucho más complicado garantizarse un sustento haciendo artesanía, y tratando de venderla, que teniendo una carrera universitaria o siendo funcionario, pero son una opción viable que, con buenos apoyos, ayudan a afianzar la identidad de los pueblos, a contribuir a hacer más fuertes las economías locales emergentes y que además, son una alternativa sostenible con el medio ambiente.

Y ante la emergencia climática esa sostenibilidad del medio ambiente puede jugar un papel clave en el futuro próximo, por eso han resurgido y se escuchan con frecuencia, cada vez con más fuerza, puntos de vista para crear una mayor conciencia, para volver a técnicas tradicionales de producción y a un consumo más responsable, apostando por los productos de proximidad. Lo hemos vivido recientemente con la crisis del COVID, al no tener proveedores de material sanitario nacionales y depender, para casi todo, de la producción en países extranjeros y lejanos.

La cestería es unos de esos oficios tradicionales, la hemos combinado con el oficio de vidriero, también tradicional, pero no tanto en las técnicas que practicamos en Fulkolor que son relativamente recientes en la historia de la humanidad.

La artesanía necesita apoyo, y ser mejor valorada, nosotros seguimos trabajando para vender lo que hacemos, mantenernos y poder seguir creando. Casi todas estas piezas, están a la venta y también podemos realizar encargos, aunque las vicestas de las fotos forman parte de la exposición que sigue sin poder ser visitada por el momento.



Iniciativas

A continuación comparto con ustedes reportajes donde se ponen de manifiesto algunas iniciativas recientes relacionadas con la puesta en valor de la cestería y su compatibilidad con un medio ambiente sostenible:

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Imaginar y probar es la mejor receta para innovar y ser original, pon a funcionar la imaginación en todo lo que hagas.

Hasta luego y ser felices,

Reinaldo Zamora Pérez

domingo, 3 de mayo de 2020

Nadie Quiere el Ganchillo de las Abuelas

Labores de Madre

Mi madre, dejó montones de piezas tejidas al ganchillo por ella, esos ganchillos son el punto de partida de 'Hilos de la Memoria', además de Ana del Burgo y mi persona, también Milagros Pérez Carballo, nombre de mi madre, es co-autora de la exposición, su nombre no aparece en el cartel, pero si su foto, porque un gran porcentaje de obras e instalaciones están realizadas con ese material que ella dejó.

Cartel de la exposición, la señora simpática de la foto es mi madre, Milagros.

Yo no sabía tejer, intenté aprender varias veces con mi madre, me hubiera gustado compartir con ella algún rato tejiendo, pero mi madre era zurda y yo diestro, cada vez que lo intenté, fracasé, porque yo no podía entender los puntos al revés, ya me contaba ella como en su época le fue muy duro aprender usando la mano izquierda y como la castigaban para que tratara de usar la derecha. 

En la primavera de 2017, participando en 'Tejiendo Valdemorillo' (proyecto para colocar parasoles tejidos, con hilo hecho de bolsas plásticas recicladas, en una calle del pueblo), Ana del Burgo, ganchillera de la asociación de artesanas 'Entre mis manos' me enseñó a tejer, me hizo mucha ilusión poder aprender finalmente. Llamé a mi madre y le dijé 'Guacha (así la llamábamos cariñosamente), estoy aprendiendo a tejer al gachillo', se quedó muy sorprendida, quiso saber todos los detalles y se los conté, nos echamos unas risas. 

La alegría de las mujeres de 'Tejiendo Valdemorillo' al ver el primer parasol colgado después de tantos meses de trabajo, abril de 2017

A los pocos meses falleció La Guacha, con 92 años, perfectamente lúcida, con el consuelo de que tuvo una muerte tranquila, sin dolor. Al faltar mi madre ¿Qué hacer con todos esos tejidos en casa? no quería ni regalarlos, ni mucho menos tirarlos, son toda una vida, muchos años de trabajos que creo merecen ser mostrados, por eso pensé en hacer una exposición, afanarme en crear usando ese material, tenía montones de ideas para hacer ese homenaje póstumo para ella y, como no, a todas las mujeres, madres y abuelas. 

Desde el primer momento pensé en Ana del Burgo, para poder convertir todo ese material en un proyecto factible de ejecución, lo hablé con ella, se entusiasmó también, aportando más ideas desde su propio buen hacer con el ganchillo, con un punto de vista más actual. Ana dijo que también ella tenía tejidos hechos por su madre, que utilizó de pequeña, o que forman parte de su "ajuar". Me preguntó si podía añadirlos a los de mi madre para la exposición, si me parecía bien, por supuesto que le dije que si. 

La Guacha cosía y bordaba pero a lo que más dedicó tiempo, con diferencia, fue a tejer ganchillo, cuando era más joven y tenía mejor vista, tejió innumerables paños de ganchillo con hilo fino, para uso propio, pero también los vendía o los hacía por encargo. De los tejidos que quedaron en casa lo que ocupa mayor volumen son las piezas de uso personal, las que se dedicó a tejer durante los últimos años porque están tejidas en ganchillo con hilos gruesos, de lana o estambre, pero la mayor cantidad de piezas, aunque parezcan menos porque hacen menos bulto, son aquellas tejidas, hace años, con hilo fino, esas incluyen pañitos, caminos de mesa, manteles, colchas, piezas para la decoración y el uso en el hogar. 

Algunos de los ganchillos en hilo fino de la abuela Guacha.

Nadie quiere el ganchillo de las abuelas


Al ganchillo de mi madre, sumé un par de aportes adicionales en los últimos dos años. El de Rosita  (en la exposición hay una obra dedicada a su historia que espero contar en otra entrada de este blog próximamente), Y el de una segunda vecina, a la que no conocí ni sé su nombre, se la habían llevado hace mucho, su piso estuvo vacío durante largos años, se llevaron también todo el contenido de la vivienda, excepto cuatro cosas, incluyendo las piezas elaboradas con ganchillo, que dejaron en un cajón, y que, por cosas del destino o el azar, terminaron en mis manos.

Más o menos al mismo tiempo Ana compró en un rastrillo, por 20 euros, una manta grande, tamaño matrimonial, muy bien tejida a ganchillo, en hilo fino, nos parece una burla ese precio para ese trabajo tan minucioso y delicado, de tantas horas, solamente en hilo, el coste es muy superior a ese precio.

Todos esos ganchillos también están en la exposición. Tantas coincidencias confirman que no se aprecian las labores, ni se valora el trabajo que tienen, en mi opinión personal eso es por desconocimiento e ignorancia, porque en un momento determinado de nuestra historia reciente hubo un corte generacional, los jóvenes ya no hacen labores, así que no lo aprecian y se ha instalado el pensamiento de que son cosas viejas, de las abuelas.

Para Ana y para mí son pequeños tesoros, piezas únicas cada una de ellas, por eso hemos puesto, con retranca, el título de "Nadie quiere el ganchillo de las abuelas" a la obra que les voy a mostrar ahora.


La zona marcada en verde es la ubicación de 'Nadie quiere el ganchillo de las abuelas'


Al entrar en la sala de exposiciones de la Giralt Laporta, por su puerta principal, la que está más cercana a la Escuela de Música, la primera instalación que nos encontramos, en la pared a mano izquierda, es un conjunto de un par de jardines colgantes que se llaman 'Nadie quiere el ganchillo de las abuelas' 

'Nadie quiere el ganchillo de las abuelas' - jardines verticales.



Los fondos verdes los había tejido mi madre para un jersey, no lo llegó a terminar, uno de ellos estaba bastante más corto que el otro y Ana lo terminó, con el mismo estambre que había dejado mi madre.

Ana terminó el trabajo inconcluso de mi madre, con mucho cuidado y respeto como todo lo que hace.

Los paños tejidos de hilo fino los usamos para un propósito diferente al del original para el que fueron creados. Les dimos volumen, los pusimos semi-rígidos y quedaron geniales,


Los paños colgados en el taller, secándose para darles volumen.


Mi idea original era combinarlos con vidrio y con otros materiales para convertirlos en piezas artísticas, de manera individual o haciendo conjuntos. Había pensado en animales mutantes, colgados o puestos en pie, con un ojo de vidrio, derivado de lo que venía haciendo en exposiciones anteriores, pero en las charlas con Ana, me hizo ver que eso no era muy delicado ni femenino y así surgieron estos hermosos jardines verticales colgantes

Ana también dispuso la composición de los antiguos paños, ahora flores, sobre los fondos verde, los unió, realizó todo el acabado de las piezas, con los palos para colgarlos y la decoración con borlas en los extremos.


En su Taller 'La Higuera', Ana planteó la distribución de la 'flores' sobre los fondos.

Para significar la continuidad de las labores Ana unió tejidos, realizados por ella, también con motivos florales, que salen como una enredadera que sube desde la cesta en el suelo, símbolo de que todo se renueva y de que hay nuevas formas para expresarse también como tejedora.



Solidarios ante la soledad de las personas mayores

Esta exposición fue pensada antes de la pandemia del Covid19, la soledad de muchos mayores era una de nuestras preocupaciones y de los puntos que queríamos tocar con el proyecto 'Hilos de la Memoria'. Ahora parece que viene más a cuento, en estas fechas cuando se han marchado tantos, muchas madres y abuelas entre todos ellos, esta bien reflexionar ante el fenómeno de la soledad, el poco aprecio que se hace de la experiencia de los de más edad, de su legado, de sus vivencias y como tenemos tanto que aprender de ellos, si les dedicáramos tiempo y pusiéramos un poco de atención a lo que tienen que decir nos daríamos cuenta de todo lo que todavía tienen para aportar.




En próximas publicaciones seguiremos con la visita guiada por 'Hilos de la Memoria', mientras tanto recordar que como dice el refranero popular 'No hay peor desprecio que no hacer aprecio'


Hasta luego, ser felices.



Reinaldo Zamora Pérez