martes, 7 de julio de 2020

Puntadas sin hilo

Cuando era un niño mi madre cosía para fábricas, vestidos femeninos, llevaba el paquete con los vestidos terminados y volvía con el paquete con las telas cortadas y con todo lo necesario para confeccionarlos: botones, hilos, encajes, telas, patrones, etc. Cosía en su máquina Singer, la clásica negra con dorado con mueble de madera y hierro fundido. Al final de cada lote de costura quedaban piezas que pasaban a engrosar el costurero de mi madre, como ya lo conté en https://elblogderennyzam.blogspot.com/2020/05/gavetas.html

Pasados los años, aunque mi madre ya no cosía para fábricas y a que aprovechaba todo, seguían guardados un montón de retales de telas diferentes. A insistencia mía, accedió a hacer una colcha de parches, ella no sabía que era eso, se lo expliqué, porque lo había visto en algún sitio, y me puse a ayudarla, le cortaba las telas y ella las cosía; así que entre los dos hicimos una colcha de 'Patchwork', sin saber que se llamaba así a esa técnica.

Yo era joven, seguramente fue a finales de los 70's o principios de los 80's, porque me independicé a los 25, y eso fue antes de irme de la casa materna. Cuando nos mudamos a España, la colcha se quedó en Venezuela, porque ya tenía muchos años y estaba bastante gastada, así que no sabemos a dónde fue a parar.

Esa experiencia, que recuerdo con especial cariño porque fue algo que hicimos en conjunto mi madre y yo, me ha inspirado esta serie de cuadros que he pintado con la técnica de acrílico sobre lienzo, donde busco imitar los parches de tela con costuras pintadas. Una serie a la que he llamado 'Puntadas sin hilo', recordando la técnica del patchwork, donde he destacado el efecto de las costuras para que se vean, aunque sean pintadas.

Una ampliación de uno de los cuadros para que se puedan observar mejor las puntadas sin hilo.



Las primeras 'Puntadas sin Hilo'

Durante el año 2019, pasando una temporada en Canarias, pero ya con 'Hilos de la Memoria' en mente y las fechas de la exposición fijada, tenía que hacer algo manual, pero allí no tenía los materiales necesarios para trabajar (ni el vidrio, ni los ganchillos de mi madre), pero si podía pintar.

Necesitaba pintar unos cuadros para un piso que estaba decorando, y al estar conectado con el tema de la exposición y recordar lo de la colcha de patchwork, pinté los cuadros que les muestro a continuación, que, aunque no están en la exposición, si son el inicio de esta serie llamada 'Puntadas sin Hilo'.






La verdad que estaba muy entusiasmado con el resultado, cada vez que pintaba uno me gustaba más que el anterior, pero los creadores somos muy exigentes con nosotros mismos y si, eran muy bonitos. decorativos, tenían la anécdota del patchwork con mi madre pero, quería contar todavía más.

No necesitaba más lienzos, pero tenía unos marcos de fotos que estaban vacíos y pensé que les quedarían estupendas unas acuarelas originales pintadas por mi. Así que di otro salto, volví a mis inicios infantiles que fueron con acuarela, pero ahora con un propósito, esta serie de 'Puntadas sin Hilo' y el plus, que era incorporar una figura central al cuadro. Me puse con ello, primero fue un corazón, después una hoja, más tarde una caracola.

'Corazón' - acuarela sobre papel. Serie 'Puntadas sin hilo'


'Hoja' - acuarela sobre papel. Serie 'Puntadas sin hilo'


'Caracola' - acuarela sobre papel. Serie 'Puntadas sin hilo'


Y así fue como decidí que los cuadros que quería pintar para 'Hilos de la Memoria', además de recordar la anécdota del patchwork, también deberían tener un motivo central que contara otra historia.

En 'Hilos de la Memoria'

En esta muestra son nueve cuadros los de la serie 'Puntadas sin Hilo', y están distribuidos como se ve en el plano de la sala que mostramos a continuación, señalados en verde.



Los cuadros son los siguientes, por la derecha son estos seis: 'Piña', 'Lechosa', 'Caracola', 'Corazón', 'Isla bonita' y 'Hojarasca'.



Por la izquierda hay tres cuadros 'Superluna', 'Montaña de la Felicidad' y 'Pera y Manzana'.

Entre 'La Montaña de la Felicidad' y 'Pera y Manzana' está ubicada otra obra, que se llama 'No mires atrás'.



Piña

La historia con las piñas ya la conté en el 'Piñonero Azul', este cuadro con una piña, también azul, es una prolongación de aquella otra obra, de la que pueden leer y ver las fotos en https://elblogderennyzam.blogspot.com/2020/05/una-pina.html



Lechosa


En Antímano nuestra vecina Bibina tenía un enorme granado a la entrada de su casa, y en el patio de atrás tenía dos árboles de aguacates, será porque yo era pequeño, pero a mí me parecían gigantes, en temporada me asomaba a la ventana, me entretenía contando el montón de aguacates que colgaban de sus ramas. En la cosecha siempre nos regalaba, trato de recordar el rostro de Bibina y no lo consigo, sin embargo parece que estuviera probando ahora mismo el delicioso sabor de aquellas frutas jugosas, cada una con sus respectivos aroma a fruta madura.

En mi casa no faltaba la lechosa (papaya en España), a mi madre le encantaba, la comía a diario, las compraba verde y con el cuchillo le hacia cortes a lo largo de la piel para deslecharla. A mí no me gustaba la lechosa, aunque estuviera madura, ni que me la diera picadita, ni con azúcar. Lo que si me gustaba y me sigue gustando es el dulce de lechosa, aunque hace mucho que no lo como, se hace con la lechosa verde y es típico en Venezuela para la Navidad.

Cuando me vine a Madrid entendí el privilegio que representa vivir en un clima tropical, porque permite tener generosos frutales, que con poco cuidado dan una cosecha espléndida de frutos hermosos. Recuerdo un árbol de mango en cada esquina y lechosas, con sus frutos grandes, carnosos, con mucho que comer y sabor a fruta de verdad. Ahora quisiera comer de aquellas lechosas que antes despreciaba.




La Caracola 


Ir a la playa era lo mejor del mundo, teníamos pocas oportunidades de hacerlo, porque, aunque no era lejos, mi madre nunca tuvo coche ni aprendió a conducir así que teníamos que esperar a que familia, amigos o vecinos nos invitaran. Teníamos unos primos que vivían en Las Salinas y allí fue donde más veces fui a la playa. Desde el momento que llegaba no salía del agua, me tenían que obligar para salir a comer o a descansar.

No quería comer en la playa porque luego había que esperar dos horas, ¡dos largas horas!, para hacer la digestión y poder volver al agua, así que ese tiempo lo dedicaba a buscar entre la arena, porque recuerdo que en aquella época la orilla siempre estaba llena de tesoros, conchas marinas o trozos de vidrio matizados por el roce de las olas del mar, los recogía y hacía colección, otra cosa que se perdió con las mudanzas. Ahora cuando voy a la playa no encuentro tesoros, solamente colillas y basura plástica. 



Corazón

Después de años de luto riguroso, por la muerte de mis abuelos, primero su madre y sin terminar el luto por ella, su padre, por fin se lo quitó, dijo que no se volvería a vestir de luto, y llegó el color. Muchas veces con combinaciones que en principio a mi me parecían estridentes, que yo, dentro de mi inocencia y curiosidad le cuestionaba, pero ella se mantenía en sus trece, colores muy alegres, vivos, con muchas flores, pero no solo en una prenda, que podía estar bien, sino que se las ponía una sobre la otra, al mismo tiempo, cada una con estampados diferentes y gamas de colores distintos.

Así aprendí a mirar el mundo de otra manera y a procurar apreciar cada matiz aunque en principio no me parezca que combinen.




'Isla Bonita' / 'Hojarasca'

La 'Isla Bonita' y 'Hojarasca' son los dos cuadros siguientes, cada uno de ellos tiene una entrada especifica en este blog.
'Isla Bonita' https://elblogderennyzam.blogspot.com/2020/06/la-isla-bonita.html
'El Crujir de la Hojarasca' https://elblogderennyzam.blogspot.com/2020/06/el-crujir-de-la-hojarasca.html



Del otro lado

Vamos ya con los del lado izquierdo: 'Superluna', 'Montaña de la Felicidad' y 'Pera y Manzana'





Superluna


Recuerdo que los años que mi madre vivió en Candelaria, en Tenerife, fueron sus años más felices, a pesar de que ya era mayor y se puede pensar que la falta de juventud era una desventaja, y claro el tener lejos a sus hijos y nietos era una gran contrariedad, pero sin embargo creo que la libertad de movimiento compensaba cualquier aspecto negativo, se lo notaba cuando hablaba con ella o cuando la iba a visitar.

Por primera vez era independiente, sin preocupaciones por el dinero, tenía su pequeña pensión que le era más que suficiente, le daba independencia económica, sin tener que trabajar más, con tiempo y un poquito de dinero, estando en un sitio con todo a mano, y que lo que más le preocupaba, que eran los achaques, porque era bastante hipocondríaca, tenía muy a mano el centro de salud, la farmacia y el resto de servicios, como los supermercados o la panadería, podía ir a hacer todo caminando.

Iba a los bailes semanales en el Centro de Mayores 'Antón Guanche', que le quedaba al cruzar la calle, y su preocupación durante la semana era saber que se iba vestir para el baile o los paseos con el hogar del mayor, así que cada semana me decía que se había comprado algo, una blusa, una falda  lo que fuera.

El apartamento de Candelaria tiene vistas espectaculares, al mar, mi madre estaba encantada con vivir allí, y cada luna llena, desde su ventana parece una superluna.




La Montaña de la Felicidad






Pera y Manzana

Este cuadro lo hice como una versión de una acuarela que pinté, hace muchos años, que también está en la exposición y de la que hablaré en otra entrada dedicada a mi madrina Juana. 



El décimo

Hay un décimo cuadro de la serie 'Puntadas sin hilo', el más grande, pero forma parte de una instalación que se llama 'Escalera al Cielo', de la que todavía no he publicado en el blog. El cuadro se llama 'Nube' y hace de cielo en la mencionada instalación.





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La sala cuenta con las medidas sanitarias reglamentarias, para visitas en horarios y grupos reducidos. Hay que pedir cita previa en el número de teléfono 91 897 76 15 o escribiendo a la dirección de correo electrónico cultura@aytovaldemorillo.com.



Lo más emocionante de todo este proceso es cuando los visitantes, en vivo o virtuales, nos cuentan sus propias memorias.

Hasta luego y ser felices,

Reinaldo Zamora Pérez

miércoles, 1 de julio de 2020

Cabezas Creativas

Yoga y Ganchillo, la pareja perfecta

Para algunos hacer ganchillo es el nuevo yoga, así lo leí en algunos reportajes mientras preparaba el proyecto "Hilos de la Memoria". A mi no me lo parece, primero porque el ganchillo no es nada nuevo y segundo que son dos actividades muy diferentes.

De lo que si estoy convencido es de que son dos actividades que se pudieran complementar de una manera extraordinaria, que nos llevaría un paso más allá en bienestar, del que nos pueda proporcionar realizar solo una de esas actividades.

Así que, "Yoga y Ganchillo, la Pareja Perfecta", me suena a un mejor titular. Estuve en clases de yoga los últimos meses antes del confinamiento, porque hace tiempo que quería hacerlo, pero además para poder tener un criterio mejor formado al escribir sobre el tema.



Es fácil conocer personas que practican yoga, también conocer a otras que hacen ganchillo.

El yoga busca que, al practicarlo, alcancemos el equilibrio de nuestro físico, psiquis y espíritu, cuando se logran, los tres, estaremos en armonía. Es una práctica milenaria que está suficientemente comprobada.

También está comprobada la efectividad del ganchillo, estudios científicos lo avalan, y lo podemos verificar nosotros mismos, cuando preguntamos a personas que hacen ganchillo, u otras actividades creativas, generalmente lo primero que manifiestan es la sensación de bienestar que alcanzan al hacerlo, frecuentemente dicen que el ganchillo las hace felices.

Así que la combinación de practicar yoga con actividades creativas, como el ganchillo, puede ser la máxima expresión de la armonía y el equilibrio personal.


Vuelve con fuerza el ganchillo

Varias veces he leído eso, como si fuera una frase intentando recuperar una labor pérdida, pero no es verdad, nunca se ha dejado de hacer, ha habido modas que lo han hecho estar más o menos visible, claro que nunca ha vuelto a ser como fue con nuestras abuelas, pero el arte de tejer nunca se irá.

Se sigue haciendo como actividad individual o pasatiempo de fin de semana, practicado en la soledad de casa, pero al igual que hay centros para ir a practicar yoga, ahora también hay lugares donde ir a hacer ganchillo, pueden ser reuniones periódicas en sitios públicos, en cafeterías, o en mercerías;  pero existe una tendencia para reconvertirla en una actividad grupal, talleres dedicados a compartir en locales "cuquis", con la etiqueta DIY (Do it yourself, que en español significa, hazlo tu misma). Al finalson una versión moderna de los antiguos corrillos para tejer de las vecinas.

Las redes sociales también se han convertido en el altavoz perfecto para difundir esta afición y compartir trucos, técnicas y estilos de tejidos.



La clave que hace que no se pierda la afición por tejer, es la sencillez de su aprendizaje, la velocidad en el perfeccionamiento de las técnicas, pudiendo pasar de un punto más sencillo a realizar otros más complicados en un periodo de tiempo relativamente corto, lo que potencia el sentimiento de superación y capacidad de mejora. Además, es bien sabido, lo sabían las abuelas y lo sabía mi madre, el ganchillo es adictivo, y eso hace que las ganas de aprenderlo vayan en aumento cada vez.



Beneficios de tejer

Tejer, bien sea ganchillo, a dos agujas o en telar, sirve para combatir el estrés, la ansiedad y relajar la mente. Dedicar ese momento cada día, a centrarse en algo que disfrutamos y motiva, es fundamental para la estabilidad y el bienestar propio. El ganchillo es el más popular, es lógico, no necesita sino de una pequeña aguja y un ovillo que se pueden llevar fácilmente a cualquier lugar.

Pero es que además, científicos y médicos especializados, como neurólogos, recomiendan la realización de manualidades, artesanías u otros entretenimientos para mejorar la memoria y prevenir la aparición de enfermedades degenerativas cerebrales, y en eso tejer es fantástico, porque hay que contar y estar pendiente de la secuencia de los puntos; son buenos ejercicios para mantener las cabezas activas.

También está recomendado como práctica para aliviar los problemas de huesos y articulaciones y así evitar el progreso de afecciones, como pueden ser las artritis y artrosis en las manos.



Tejer requiere de paciencia, constancia, auto-disciplina, pero, en compensación, ayuda a desarrollar nuestra capacidad creativa y artística. Y tiene una estupenda recompensa, en forma de subidón de autoestima, que se obtiene al finalizar cada labor. Todo esto (paciencia, constancia, auto-disciplina, creatividad artística) más el bienestar, la sensación de felicidad, y también la adicción; lo vi y lo comprendí con mi madre.

Así que si, mi conclusión es que el ganchillo es un yoga mental, que lleva a alcanzar el equilibrio y la armonía del espíritu. En yoga se designa como yogui a los practicantes más avanzados e informados, definitivamente mi madre era una yogui del ganchillo.




Cabezas Creativas

Para representar a esas mentes bonitas, que están en armonía por hacer ganchillo, he creado estas dos piezas de las fotos, combinando el ganchillo con el vidrio, el material que más he trabajado y al que me he dedicado estos últimos 20 años. Las piezas se llaman "Cabezas Creativas", que no es por nada, pero me encantan, con esa especie de cerebro donde las neuronas están conectadas por puntadas de ganchillo.



  


En 'Hilos de la Memoria'

La ubicación de las dos 'Cabezas Creativas' en la sala de exposiciones, es en los salientes, una a cada lado, de la puerta de entrada al horno central. Está indicado en verde en el plano a continuación.



Dónde aprender ganchillo

Los talleres y sitios para aprender se pueden encontrar en cualquier ciudad, en las tiendas que venden los materiales, como las mercerías, que enseñan a aprender manualidades y hacer las cosas por nosotros mismos. Luego están los vídeos tutoriales, que proliferan realizados directamente por las artesanas, pero también muchos vídeos profesionales patrocinados por las mismas empresas de las marcas de productos.

En Valdemorillo tenemos la suerte de contar con Ana Del Burgo, que desde su taller imparte clases para diferentes niveles de ganchillo, también se mueve por diferentes tiendas y escuelas de otros pueblos de la sierra, compartiendo, con quien esté interesado, su buen hacer con el ganchillo.



Únete a nuestro proyecto

La exposición está en la Casa de Cultura de Valdemorillo, puedes tener una visitada guiada, pidiendo cita previa durante Julio y Agosto, en horarios especiales, según se muestra en el cartel. 




Sino puedes asistir, aquí te la seguimos contando. 

Hasta aquí estas reflexiones de hoy, les invitamos a seguirnos y comentar sus impresiones y/o experiencias en este blog, o en nuestras redes sociales:

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Saludos y por favor no dejen de crear, para ser más felices, 

Reinaldo Zamora Pérez

lunes, 29 de junio de 2020

La Montaña de la Felicidad

La felicidad ¿Cómo alcanzarla?

Este escrito es un revisado, ampliado y actualizado, de mi publicación de febrero de 2020 sobre el mismo tema.

Siempre había escuchado que la sensación de lo que llamamos felicidad se alcanza y se mantiene cuando hacemos cosas que nos gustan. Yo lo vengo experimentando hace tiempo, soy feliz, creo que no me tiene que avergonzar reconocerlo. Incluso me atrevería a decir que puedo ayudar a otros a ser un poquito más felices, por eso me puse como reto incluirlo en este proyecto "Hilos de la Memoria".

De igual forma me venía preguntado ¿por qué yo si puedo ser feliz y otras personas parecen vivir tristes o amargadas?, también me había preguntado ¿habrá estudios científicos que avalen mi experiencia?, ¿que digan que ocuparnos en lo que nos gusta es una parte muy importante para ser feliz?, y me puse a averiguarlo, por suerte existe Google, que todo lo cuenta.

A tope de power

Una vez hechas mis indagaciones, y pensando en escribir sobre este tema, coincidió que salí del encierro creativo en el que estuve en esos días de preparación de este proyecto, era febrero, me fui al Pabellón de Fiestas a ver como iba el "Encuentro de Bolillos", que por cierto estuvo muy bien, y luego fui al Mercadona donde vi a mi amiga Raquel, me felicitó por la próxima exposición, y me preguntó si estaba "a tope power" y si, le dije que si, porque estaba realmente "a tope power" con eso.
Pensé que me venía como anillo al dedo la expresión para la entrada que quería escribir sobre la felicidad, estar "a tope power" es una de las claves para estar feliz.

Listos para subir la montaña

Tanto 'power' como para seguir subiendo 'La Montaña de la Felicidad' que es el cuadro que presento hoy, es un acrílico sobre canvas que pertenece a la serie de cuadros 'Puntadas sin Hilo', serie de la que escribí en una entrada anterior de este blog.



Está ubicado en la sala, en el punto marcado con verde en el plano.



Fluir

De las investigaciones que leí sobre este tema hay una que es la que más completa parece, así es reconocido internacionalmente, y desde luego estoy de acuerdo con lo que cuenta en su libro "Fluir", el Doctor, con el impronunciable nombre de, Mihaly Csikszentmihalyi (que en español sonaría algo así como mijay chisenmijai).
Dice que para tener o estar en "Flow" (flujo, dejarse fluir, hacer un encierro creativo o, estar "a tope de power") las personas debemos experimentar un estado subjetivo en el que nos dejamos absorber completamente por la actividad que realizamos, hasta el extremo de olvidarnos del tiempo, la fatiga y de todo lo demás, excepto de la tarea que estamos ejecutando en sí misma.

¿Cómo alcanzar el flow?

En su libro el científico da las claves para alcanzar ese estado del "flow" y por lo tanto poder llegar a la felicidad con lo que hacemos. Algunos de ustedes al leer esto podréis pensar, "vaya paja loca que me está contando el Reinaldo, que fácil decir eso cuando está todo el día en su casa esperando a que le llegue el "flow" ese, para inspirarse y ponerse a hacer una obra"; pues no, ya les anticipo que no es algo solo reservado a los que tenemos profesiones que puedan parecer amables, como ser artesano o artista, que va, lo que nos viene a decir es que cualquiera que hace lo que le gusta puede ser feliz, bien sean médic@s cirujan@s altamente especializados, maestr@s, jardiner@s, u operari@s.

Claves

Un resumen de esas claves que nos permiten identificar si hemos logrado el "flow", o nos hemos dejado fluir, son:
1. Tener metas claras en cada paso.
2. Tener una retro-alimentación inmediata de las propias ejecuciones, es decir darnos cuenta de lo que hemos hecho bien, o no, al instante, sin esperar a que nadie más nos lo venga a decir.
3. Tener un balance equilibrado entre el desafío y las habilidades, si te pones metas inalcanzables lo que puedes es quedar frustrado, tampoco debemos sentir que el propósito es demasiado fácil. Deben ser retos, pero alcanzables.
4. Estar enfocados, es decir tener total concentración en lo que hacemos.
5. Excluir las distracciones de nuestro conciencia. Es decir prestar la atención solo a lo relevante aquí y ahora. El flujo resulta de una concentración intensa en el momento presente, eso nos quita los temores usuales de la vida diaria. Si dejamos que una distracción interrumpa el flujo, puede tomar horas recuperar la paz mental necesaria para continuar con la tarea. Mientras más ambicioso es lo que hacemos, más tiempo nos va a tomar sumergirnos, y más fácil distraernos.
6. No tener miedo al fracaso, estar demasiado involucrados como para preocuparnos por el fracaso.
7. La auto conciencia disminuye, estar tan metidos en lo que hacemos no nos dejará preocuparnos acerca de proteger nuestro ego. Una vez obtenido el éxito podremos emerger con un concepto mejor y más fuerte sobre nosotros mismos.
8. Perder o distorsionar el sentido del tiempo, lo olvidamos, y las horas pueden pasar en lo que parecen ser unos minutos.
9. Lo que hacemos se vuelve un fin en sí mismo, no solamente por placer, sino para lograr una meta.


La Montaña de la Felicidad

Y llevados por ese fluir lograremos alcanzar una sensación de máxima felicidad temporal, cuando alcanzamos la meta y es exitosa. Eso lo tenemos casi asegurado en los trabajos creativos, como hacer ganchillo, nos proporcionan una satisfacción final, el broche de oro o la que pone la guinda al pastel, que se produce cuando terminamos la labor y vemos las piezas terminadas (siempre que nos guste y sea el resultado por el que hemos trabajado, a veces no es así).
Esa sensación, de felicidad máxima temporal, tiene mucha similitud con la de los deportistas que tienen una meta para alcanzar y la logran, después de mucho esfuerzo. Pero el ejemplo que he tomado es el de los escaladores, alcanzar los picos es esa guinda y es la satisfacción, el final de un proyecto alcanzado, pero que no termina ahí, sino que de inmediato nos conectamos al siguiente proyecto, nuestra siguiente montaña a conquistar.



Esa felicidad máxima la he estado experimentado con 'Hilos de la Memoria', porque no ha sido una montaña conquistada, sino toda una cordillera, mucho tiempo de preparación, la cima de una pequeña montaña con cada pieza terminada, la exposición montada a plena satisfacción,  fue el equivalente a llegar al gran pico; ahora voy bajando de las alturas, montaña a montaña, con cada visita o cuando termino cada historia de estas entradas del blog.
Cuando sumas pequeñas situaciones felices y ya se te juntan un montón puedes decir que eres feliz, yo estoy feliz.


El secreto de la felicidad

Así que parece que está descubierto el secreto para la felicidad y no es otro que aprender a fluir en casi todo lo que hacemos, no solo al estudiar, o trabajar, sino también en la vida familiar o al realizar cualquier actividad como practicar un deporte, bailar o, como no, realizar tareas creativas, que están demostradas son las más gratificantes. Si lo que hacemos nos gusta, nos interesa y vale la pena hacerlo por sí mismo, entonces no habrá nada desperdiciado en nuestra vida.

Evidentemente que son muchos factores los que influyen para alcanzar la felicidad, no solamente es aplicar el flow, y los logros que consigas al aplicarlo, pero si que aportarán mucho en positivo a ese estado de ánimo propicio para alcanzarla.

Tenemos factores que muchas veces son externos, que no podemos controlar, como todo lo que hemos pasado y seguimos pasando tan recientemente, u otros ejemplos como son las guerras, enfermedades, lutos, mala economía nacional o personal; o situaciones de tensión familiar. Pero aún en esas situaciones difíciles debemos procurar sacar un tiempo para desconectar y hacer lo que nos gusta. Es muy fácil escribirlo, pero muy complicado lograrlo cuando enfrentamos esos momentos extremos, por los que todos pasamos en un momento u otro de nuestras vidas, pero hay que luchar por conseguir ese espacio de paz interior nuestro y eso también nos ayudará a salir más pronto de nuestros conflictos personales, o a darnos más fuerza para afrontarlos.

Ponte creativo para ser más feliz

Si no pasas por ninguna gran crisis, estas razonablemente sano, con trabajo, familia, economía más o menos estable, aunque te guste un poco más o un poco menos, y puedes hacerte un espacio para pequeños proyectos personales, no lo dudes, ponte retos creativos, desde luego te ayudaran a ser más feliz.

¿Por qué estoy en flow?

Mi madre, Milagros, la señora de la foto del cartel de la exposición, hacía ganchillo, era su actividad para ponerse en flow, ella no conocía estos términos, ni mucho menos, pero funcionaba tal como lo he descrito aquí. Falleció hace algo más de dos años, no me he detenido a llorarla, prefiero recordarla alegre, como en esa foto, claro que me afectó mucho y fueron días tristes, pero desde el primer momento me vino a la mente este proyecto y eso me ha ayudado a recordarla en positivo y sentirla que sigue aquí, a cada momento iluminando mis ideas.



Continua abierta la exposición "Hilos de la Memoria", en la Sala de exposiciones de la Giralt Laporta de Valdemorillo, donde todavía espero encontrarme y poder compartir con muchos de vosotros, lo que hemos hecho con la inspiración que me ha dejado su vida y todo ese trabajo en ganchillo que hizo. No he buscado en ningún momento que parezca una ceremonia póstuma de despedida, todo lo contrario, que sea una celebración, para celebrar su vida, agradecer todas sus enseñanzas y experiencias, y que todo eso sirva también como homenaje a las mujeres y su trabajo creativo ¿Qué mejor motivo puedo tener para seguir en flow?


La ganchillo terapia

Mi amiga Ana, quien me acompaña en esta aventura de "Hilos de la Memoria", me ha descrito varias veces el estado de bienestar y lo feliz que la hacer tejer, el ganchillo, ella también aplica la ganchillo-terapia, como lo hacía mi madre, y es que está demostrado que es una de las actividades que mejor ayudan a desconectar de los problemas diarios y con los que se alcanza más rápidamente el flow, que Ana tiene tan bien experimentado.
Les invito a sumarse a la ganchillo terapia. Un argumento más que tengo es mi teoría de que los hombres, en promedio, viven menos porque han realizado y realizan menos actividades creativas que las mujeres, no es nada científico, simplemente es una idea, pero me gustaría saber si existe alguna investigación al respecto.

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O ven a Casa de Cultura a ser un rato más feliz con nosotros, es fácil, pide cita en el 91 897 76 15 o escribiendo a cultura@aytovaldemorillo.com.

Crea y sé feliz.

Saludos, Reinaldo Zamora Pérez




domingo, 28 de junio de 2020

El Crujir de la Hojarasca

Esta entrada la publiqué el pasado 19 de abril del 2020, en el antiguo blog, la he actualizado para volverla a publicar en este.

Cumpleaños Feliz

Queridos amigos, contactos y seguidores, hoy llego a las 60 primaveras, qué bien, una lástima recibirlos en esta reclusión, pero bienvenidos sean. Mi regalo para ustedes es compartir mi poema “El Crujir de la Hojarasca”, me parece oportuno para esta fecha, también para todo lo que estamos pasando.

Ustedes tienen fácil hacerme feliz, lo valoraré mucho, así que no sean tímidos y alegren mi día visitando, dando al MeGusta y compartiendo las páginas  https://www.facebook.com/hilosdelamemoria y https://www.facebook.com/Fulkolor

De Valdesía a Hilos

El poema lo escribí a principios de este año para la exposición y encuentro de poetas Valdesía, que organiza la Biblioteca Municipal de Valdemorillo, en su edición número 20, está colgado actualmente en su salón de actos. Después le pinté un cuadro (que ilustra esta entrada), de la serie “Puntadas sin Hilo” para la exposición “Hilos de la Memoria”,  el cuadro, y el poema al lado, están colgados en la sala de exposiciones. Por ahora ninguno de los dos edificios se pueden visitar.


Para pintarlo usé una hoja seca que conservo y que recogí recién llegados a Valdemorillo, ya hace casi 20 años, llamó mi atención lo grande que era y a que se me parecía a la hoja de la bandera de Cánada, después pregunté y me dijeron que esos árboles se llaman Falsos Plátanos, que según me dice internet también son conocidos como Arce Blanco o Arce Sicómoro, supongo que será cierto pero si alguien reconoce que la hoja es de un árbol diferente que por favor me lo diga, aquí les dejo la foto.



Poesía

Espero que disfruten la lectura.

El Crujir de la Hojarasca por Reinaldo Zamora Pérez

A veces, en el otoño,
Camino por la hojarasca
Al pisar las hojas secas
Suenan crujientes, se cascan
Ese último chasquido
El final de sus días marca
Ha sido una vida corta,
Pero libre, al sol,
Al viento, al alba.

Fue brote verde al inicio
Verde de la esperanza
Hoja joven tersa luego,
Verde como la esmeralda
Por un rayo de sol lucha
Con otras frondas que tapan
Es en primavera claro
Desea ser la más guapa
Las vecinas todas quieren
Lucir primeras, ser magnas

Plácido fue el verano
La suave brisa le baila
Le mece armoniosamente
Y le arrulla con su calma
Cálidos días de estío
Luminosas las jornadas
Jornadas de mucha marcha
Que no quiere que se vayan

Días después fue madura,
Color de oliva tocaba
Pero amarilleó muy pronto
Madurez llega, no falta
Y las canas de las hojas,
Son amarillas, no blancas
Prontamente fue mostaza
Y a menos luz, fue más parda
Marchita hoja de otoño
¿De qué color tu te llamas?
Vamos a llamarte ocre,
El ocre será tu gama

Arreció el frío, y los vientos
Con menos sol cada tanda
A pesar que ya no brilla
La alegría no le falta
Erguida ya no se tiene
No esta tersa, Ni lozana
Teme que pronto caerá,
Se quiere quedar en rama
Se afana pero en otoño
Sopla, sopla, sopla y sopla,
Sopla pero ella se agarra
Un día se dará cuenta
Que no se sostiene más
Las embestidas no aguanta
Y entonces, en ese momento
Decide, en su demencia
Que se dejará llevar
Lanzarse a flotar al viento
Queriendo aprender a volar
Será un vuelo corto, hasta el suelo
Pero lo quiere probar
Y ahí se suelta, va y vuela
Volar es la libertad
La libertad absoluta
La libertad final

No lo dejes de intentar
Vuela, vuela sin parar
Luego es tarde lo verás
Porque cuando te des cuenta
Como hojarasca serás.

Camino por la hojarasca
Pensando en voladuras de esas
Que la vida nos depara
Pero que nunca intentas.

Me gusta como acompaña
El crujir de la hojarasca.


En 'Hilos de la Memoria'


La ubicación de la 'Hojarasca' está indicada en verde en el plano de la sala.


Pueden visitar 'Hilos de la Memoria' en la Sala de Exposiciones de la Casa de la Cultura 'Giralt Laporta' de Valdemorillo, si desean que la visita sea guiada puede llamar para solicitarla al número de teléfono 91 897 76 15 o escribiendo a la dirección de correo electrónico cultura@aytovaldemorillo.com.

No se olviden de ser felices,

Reinaldo Zamora Pérez

La Isla Bonita

Trabajando en el proyecto "Hilos de la Memoria", ha sido inevitable no recordar aquellos días de mi infancia, imaginando aquella isla, que para mi quedaba tan lejana, pero donde yo sentía que estaban mis raíces, mis abuelos, mis tíos y primos, una vida que nunca viví en la realidad pero que la siento tan mía y tan cercana.

Mi madre nació en Mirca, me explicó en su momento que era una pequeña localidad del Municipio de Santa Cruz de La Palma, pero fuera de la ciudad. Supongo que actualmente, hace mucho que no voy, será un barrio mucho más grande, mejor conectado y con todos los servicios. Mi padre era también palmero, de Breña Alta. Mis abuelos también palmeros, excepto mi abuela paterna, que era de Fuerteventura según me contó mi Tío Norberto, hermano de mi padre, hace muchos años.

Mis padres, el día del bautizo de su primer nieto.

Crecer en un hogar de emigrantes canarios 

Mis padres emigraron a Venezuela en los años 50's del Siglo XX, allí nací y crecí entre las historias de mi madre, percibía su añoranza cuando hablaba de su niñez y juventud en su isla bonita. De como aprendió a bordar y a tejer en la escuela, de sus amigas Flora, Antonia y Candida; de como con la guerra tuvo que dejar la escuela en tercer grado para madrugar y llevar las cabras a pastar; de cuando, con 13 años, conoció a mi padre, el único hombre en su vida; de la venta que tenía y que tuvo que dejar para emigrar a Venezuela, y de tantas cosas más. Su emoción también era mucha cuando llegaban cartas de la familia y amigas, usualmente con alguna foto, estampas o postales de las fiestas o la bajada de la virgen. No faltaban las lágrimas, mi madre siempre tenía un pañuelo en el bolsillo, y, si no era por alguna noticia triste, eran de emoción, pero nunca faltaban.

Mi desayuno diario siempre incluía el tazón de leche con gofio, entre los muchos canarios que había en Caracas algunos pusieron un molino, para fabricar el gofio, Gofios La Lucha, quedaba muy cerca, íbamos a comprarlo caminando; en el menú de casa nunca faltaron potajes, pucheros ni papas con mojo. En cada celebración, como las de mis cumpleaños se cantaba y bailaban Isas, con estrofas que me sé de memoria desde niño, como

Palmero sube a la palma
y dile a la palmerita
que se asome a la ventana
que su amor la solicita.

El zurrón del gofio
yo lo traigo aquí,
el que quiera gofio
me lo pide a mi.

Virgen de Candelaria
la más bonita
la mas morena,
la que extiende su manto
desde la cumbre hasta la arena.

Quiero que te pongas la mantilla blanca
Quiero que te pongas la mantilla azul
Quiero que te pongas la recolorada
Quiero que te pongas la que sabes tú

Dices que te vas
Para la Gomera
Dices que te vas
Pero no me llevas.

Llegar a La Palma

Estuve por primera vez en el verano del 76, siendo adolescente, fui a conocer a mi abuelo materno, que ya era muy mayor. Fue emocionante por fin poner cara a todos esos nombres, pisar todos esos lugares, los vecinos me miraban y decían que yo era pocero, mote con el que llamaban a los miembros de mi familia paterna, a los que me parezco mucho físicamente, teniendo muy marcados sus rasgos más característicos.

Con mi madre en el mirador de El Time, La Palma, verano de 1976.


Volví en el 93, también en verano, los dos viajes fueron con mi madre, en el segundo, ya era adulto, recorrí toda la isla, y aprecié mucho mejor toda su belleza y particularidades, así me di cuenta porque se le llama merecidamente la isla bonita.

Además de las de la música canaria, hay otras dos canciones que cada vez que las escucho me recuerdan a La Palma, "La isla bonita", de Madonna, que suena desde el año 86 y "La Macarena" porque la asocio con el viaje del año 1993,  recuerdo que la escuché allí por primera vez, mucho antes de que se convirtiera en el gran éxito mundial que fue años después

La casualidad hace que escribiendo esta entrada del Blog pasan, en La 2, un documental "Turismo Rural en el Mundo", que esta noche incluye a La Palma. Hay varios fotógrafos que hacen una labor asombrosa por divulgar la belleza natural de La Palma uno de ellos es Saúl Santos, aquí les dejo el enlace para que vean uno de sus vídeos https://youtu.be/qj_oKFdSsuE


La Palma en "Hilos de la Memoria"

Aunque el fuerte de nuestro proyecto, mio y de mi compañera Ana del Burgo, es el trabajo con el ganchillo que dejó mi madre, debo decir que en la exposición presentamos obra en pintura, escultura, vidrio, tapices, todo siempre acompañado de historias, por eso de hemos dado a la exposición el subtitulo de 'Recuerdos del Arte'.
Como parte de estos recuerdos, y en especial a lo que se refiere al homenaje a mi madre he pintado este cuadro, acrílico sobre lienzo, de la serie puntadas sin hilo, que se titula "La Isla Bonita".

"La Isla Bonita" acrílico sobre lienzo. Autor: Reinaldo Zamora Pérez.


Exposición "Hilos de la Memoria"


En el plano de la sala está marcada en verde la ubicación de 'Isla Bonita'


Este cuadro, con el resto de obras, se exhibe en la sala de exposiciones de la Casa Cultural Giralt Laporta, en Valdemorillo, Madrid, a donde puede llamar para una visita guiada al número de teléfono 91 897 76 15 o escribiendo a la dirección de correo electrónico cultura@aytovaldemorillo.com.

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Disfrutar del arte y la creación les ayudará a ser más felices,

Saludos, Reinaldo Zamora Pérez

sábado, 20 de junio de 2020

Plantar el ganchillo

Continuamos nuestro recorrido virtual por 'Hilos de la Memoria' en la Sala de Exposiciones de la Casa de Cultura Giralt Laporta de Valdemorillo, en la sierra noroeste de la Comunidad de Madrid y 'Plantar el Ganchillo' es la siguiente parada en el itinerario.

'Plantar el Ganchillo' foto cortesía de Julio César Mesa Arboleda.

En la zona resaltada, con el color verde, en el plano de la sala que mostramos a continuación, está  ubicada 'Plantar el Ganchillo'.



La idea

De los preciosos tapetes de hilo fino de mi madre quedaban un montón, a todos los habíamos almidonado para darles volumen, usamos unos cuantos para los jardines verticales que llamamos 'Nadie Quiere los Ganchillos de la Abuela' (puedes ver las fotos y leer la historia en   https://elblogderennyzam.blogspot.com/2020/05/labores-de-madre.html ), y también queríamos utilizar el resto, estábamos convencidos de sus posibilidades y con su potencial artístico dan mucho juego.



También teníamos muchos jerseys de lana crocheteados por mi madre, es lo que más volumen ocupaba entre todo el material que teníamos disponible para "redimensionar" para 'Hilos de la Memoria', por eso pensamos en hacer algo combinando los tapetes y los jerseys, hicimos unas pruebas, como las de la siguiente imagen.



Pero no estábamos convencidos, a Ana era a la que menos le gustaba la idea, y eso que fue ella quien montó esa prueba. Dejamos unos días para pensar y madurar las posibilidades, y mientras esos días transcurrían me encontré con la siguiente imagen en Internet, así que, inspirado por ese dibujo, le dije a Ana del Burgo: vamos a plantar el ganchillo.



Gorros tiestos

Teníamos varios gorros de lana tejidos por mi madre para el invierno, unos más para lucir y algunos con laterales para proteger las orejas y hasta con barbiquejos, para poder atarlos debajo de la barbilla. Mi madre los tejió en Valdemorillo, como canaria que era, que luego vivió tantos años en el caribe, sintió mucho el cambio de clima al mudarnos a la sierra de Madrid, ya tenía 75 años, y los años que vivió aquí se dedicó a tejer jerseys, bufandas y gorros de lana para abrigarse en los fríos inviernos.


El principal propósito con 'Hilos de la Memoria' era darle la 'vuelta' a todas esas piezas de ganchillo de mi madre, a las que tejió aquí y a las que trajo tejidas. Re-interpretarlas, buscarle otras utilidades y tratar de aportarle una nueva dimensión a través del arte. Pues con los gorros tejidos hicimos literalmente eso, les dimos la vuelta, para hacer tiestos con ellos. Así surgió 'Plantar el Ganchillo'



Manos a la obra

Una vez decidido lo que íbamos a hacer, Ana del Burgo sacó toda su creatividad y se puso a plantar los ganchillos, rellenando los 'tiestos', preparando el junco para crear los troncos de las flores, armonizando los colores de los tiestos con el de las flores....


.....Usando diversos trucos para darle estabilidad a cada pieza del conjunto y cuidando cada detalle.


Así se logró un conjunto de cinco maceteros, con sus flores esplendidas, que lucían muy bien ya en el taller de Ana, antes de pasar a la exposición.


Una vez en la exposición los dispusimos en conjunto, y para darles aún mejor presencia, si era posible, decoramos la peana con un mantel redondo de ganchillo de mi madre.




Segunda oportunidad

Mirar una segunda, y hasta una tercera vez, dar nuevas oportunidades, darle la vuelta y buscar el lado positivo de las cosas, son acciones de generosidad, que nos pueden ayudar a ser mejores y a vivir en un mundo un poquito mejor. Al reusar damos nuevas oportunidades, al tejer protegemos al medio-ambiente.






Y 'Plantar el Ganchillo' quiere recordar que hacer croché, como decía mi madre, puede ser una actividad creativa, entretenida, compatible con el cuidado del medio-ambiente y además beneficioso para la salud. Nos viene muy bien el nombre de esta instalación, sirve el juego de palabras para significar que queremos sembrar el entusiasmo por tejer.
El ganchillo debería ser considerado Patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, tal y como están considerados muchos tipos de tejidos alrededor del mundo.
Con esas ideas en positivo me despido por hoy, no sin invitarles a que nos sigan.

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'Hilos de la Memoria' se puede volver a visitar, las obras y nosotros estamos deseando contar sus historias y sentir como los visitantes nos cuentan las suyas. La sala cuenta con las medidas sanitarias reglamentarias, para visitas en horarios y grupos reducidos. Hay que pedir cita previa en el número de teléfono 91 897 76 15 o escribiendo a la dirección de correo electrónico cultura@aytovaldemorillo.com.



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Siempre intentar reusar, si no ves claro como hacerlo o no puedes, pásalo a reciclar, hay alternativas antes de tirar a la basura.

Hasta luego y ser felices,

Reinaldo Zamora Pérez